Ronroneo de tu piel

Y sentarme aquí
Y esperar,
que tu canto nocturno llegue,
al fin, a algún lugar.
Intrínseco temor que se apodera
del ronroneo de tu piel,
haciendo ascuas por donde pisan tus pies.

Espérame,
siéntate aquí…
Que mi mano pase por la rama
donde tu pálida presencia vence.
Sin temor se apodera del convaleciente,
a escuchas de una voz plena
que se apodere del deseo ardiente.

N {Propio}

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un perro andaluz

Por la boca muere el pez