lunes, noviembre 12, 2012

Hambrienta del viento

Hambrienta del viento que sopla por tu garganta. Me muerdo el labio inferior queriendo probar tu jugosa sensualidad. Comienza el baile eterno que entre las noches va, como un vaivén sinuoso de estremecedora sentimentalidad. Mi mente conjura por tu atracción letal. Tópicos de mariposas resbalan por mi vientre desmoronando mi serenidad. Alas encerradas y vedadas por el miedo que se instaura en el corazón de una persona ante la inminente verdad. Vuelan poco a poco, haciendo florecer mi piel y erizando mis sentidos, achacando a la casualidad. Nada tiene sentido, todo se revuelve, los objetos dan vueltas, mi cordura desfallece y mi alma se eleva entre las nubes observando la realidad.

Estoy aquí, no es una locura, estoy ante ti y no me conmueve la culpa. Todo se aclara, estoy a tu lado, esto es real y jamás me verás partir. Entrelazándose en hondas de un compás exquisito, mis sentimientos cobran sentido. Se mueven en una dirección, única, fija, firme, experimentando las melodías que me guían. Una lágrima rueda por mi mejilla, una sonrisa pinta mi cara. Todo por un sentimiento que mueve mares y recorre continentes. Entrelazo mis dedos en tu suave cabello, te miro a los ojos y deposito un beso en tus dulces labios. Hambrienta del viento que sopla por tu alma, queriendo probar tu jugosa esencia.

N {Propio}

martes, noviembre 06, 2012

Observadora

Observadora de un sentimiento que nace, florece, crece, arraiga en mi y despierta conmociones, deseos, temblores, mareos, locuras, miradas, lágrimas, miedo, valentía... en un cúmulo inexorable que se pierde en mi infinita aparente calma. Recojo los destrozos de tus caricias, inspiro el vapor de tus palabras, amanece en mi interior los coloridos sonares del amor. Sí o no, la confusión engancha mis entrañas y se divierte recorriendo mis sueños como si de un travieso niño se tratara. Danzas de terror por algo de lo que no tengo pudor. Sabias palabras se encuentran en mi mente y todas se pierden por mi vientre. Acurruco mi sentido común en la frontera con el torbellino de la emoción. No... quizás no, pero mis sentidos se aferran a la positiva posibilidad que vislumbro en mis noches favoritas. En mis más apasionados sueños en vela. En la demencia que atraviesa tenaz mi sesera. Algún día escucharé de ti lo que observo que comienza en mi.

N {Propio}