Oscuridad

-Has tardado mucho.- le dijo a la oscuridad.

-Más de lo que me hubiese gustado…- le respondió acercándose a ella.

Eric se puso detrás de ella posando sus manos sobre sus hombros. Sabía que iba a mostrar una máscara de frialdad, lo que entendía por mucho que le doliese. Ella se giró para mirarle a los ojos. Por un momento creyó ver decepción y dolor en aquellos ojos tan grandes, antes repletos de alegría, pero enseguida un muro de frialdad se extendió sobre el rostro de Eve y eso le destrozó el alma.

Lo contempló y el recuerdo de todas aquellas noches esperándole, junto a la rabia de su ausencia, mantuvieron a ralla los sentimientos que luchaban fuertemente por manifestarse y desmoronar aquel muro de hielo que había alzado alrededor de su corazón. Era muy difícil,  más si le tenía delante mirándola con aquella mirada que había ansiado y anhelado tantas veces en sus sueños… sueños que se habían convertido en pesadillas.

Ella tenía claro que Eric ya no la amaba, y por eso debía mantener esos sentimientos controlados y seguir la decisión que había tomado.

-¿Deseas que me vuelva a marchar?

Eve respiró hondo, tragó saliva y fortificó su muralla…

-Sí…

-Como quieras.

Eric sintió que todo el sentido que existía en su mundo se iba junto a ella. Él también había sufrido con su ausencia… demasiado, y entendía que el dolor que le había provocado a Eve no se lo hubiera perdonado.

La miró durante unos segundos luchando con todas sus fuerzas para no suplicarle su amor y aceptar su decisión. Entonces dio media vuelta para irse por las mismas sombras en las que llegó. Y derramó las lágrimas silenciosas que jamás había sentido con tanta fuerza y dolor. 

Ella se toco los hombros donde habían estado sus cálidas manos. Aún sentía el contacto y le ardía provocando que aquella llama casi extinta floreciese como si de un sol propio se tratase. Aún veía su figura recortada entre las sombras y cuando no era más que una leve mancha en la oscuridad, casi imperceptible, se introdujo en ella a toda prisa para alcanzar aquello que más deseaba y poder estar junto a él todo lo que le quedaba de vida.

N {Propio}

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