martes, octubre 30, 2012

Cada vez

A veces pienso que todo esto no tiene sentido. Que todos mi pasos se pierden con el viento que aulla en el crepúsculo de mis sentimientos. Mis piernas se estremecen incapaces de continuar. Una niebla asfixiante se apodera del lugar. Me paro y cada vez veo el camino más largo. Entonces unas raíces llenas de mugre, procedentes de las entrañas del mundo, se entrelazan sobre mi cuerpo inmovilizándome cada vez más, y más... Consiguen alcanzar mi cara, cubriendo cada parte de ella, sin dejarme ver, sin dejarme chillar. Millones de voces me dicen que las tengo que escuchar. Noto como intentan proseguir su marcha hasta el fondo de mis pensamientos, inyectando dolorosas dosis de oscuridad, corrompiendo cada uno de los hilos que unen mi identidad.

Me encuentro sola en el camino, cansada y sin motivo por el que luchar. Montones de imágenes pasan por mi mente, cada vez más borrosas, cada vez más efímeras. Pero consigo fijarme en algo. En el amanecer de una palabra, el recuerdo de una sonrisa, la esperanza de un deseo, el sentimiento de un beso... y algo se rebela en mi ser. Escucho la pequeña voz de mi interior, cada vez más alta, cada instante más poderosa. Y comprendo que puedo respirar, que mis ojos se pueden abrir, que mi voz puede salir con intensidad. Las raíces ya no están y puedo ver el final del camino con insultante facilidad. Cada vez más cerca de la felicidad.

N {Propio}

viernes, octubre 26, 2012

Oscuridad

-Has tardado mucho.- le dijo a la oscuridad.

-Más de lo que me hubiese gustado…- le respondió acercándose a ella.

Eric se puso detrás de ella posando sus manos sobre sus hombros. Sabía que iba a mostrar una máscara de frialdad, lo que entendía por mucho que le doliese. Ella se giró para mirarle a los ojos. Por un momento creyó ver decepción y dolor en aquellos ojos tan grandes, antes repletos de alegría, pero enseguida un muro de frialdad se extendió sobre el rostro de Eve y eso le destrozó el alma.

Lo contempló y el recuerdo de todas aquellas noches esperándole, junto a la rabia de su ausencia, mantuvieron a ralla los sentimientos que luchaban fuertemente por manifestarse y desmoronar aquel muro de hielo que había alzado alrededor de su corazón. Era muy difícil,  más si le tenía delante mirándola con aquella mirada que había ansiado y anhelado tantas veces en sus sueños… sueños que se habían convertido en pesadillas.

Ella tenía claro que Eric ya no la amaba, y por eso debía mantener esos sentimientos controlados y seguir la decisión que había tomado.

-¿Deseas que me vuelva a marchar?

Eve respiró hondo, tragó saliva y fortificó su muralla…

-Sí…

-Como quieras.

Eric sintió que todo el sentido que existía en su mundo se iba junto a ella. Él también había sufrido con su ausencia… demasiado, y entendía que el dolor que le había provocado a Eve no se lo hubiera perdonado.

La miró durante unos segundos luchando con todas sus fuerzas para no suplicarle su amor y aceptar su decisión. Entonces dio media vuelta para irse por las mismas sombras en las que llegó. Y derramó las lágrimas silenciosas que jamás había sentido con tanta fuerza y dolor. 

Ella se toco los hombros donde habían estado sus cálidas manos. Aún sentía el contacto y le ardía provocando que aquella llama casi extinta floreciese como si de un sol propio se tratase. Aún veía su figura recortada entre las sombras y cuando no era más que una leve mancha en la oscuridad, casi imperceptible, se introdujo en ella a toda prisa para alcanzar aquello que más deseaba y poder estar junto a él todo lo que le quedaba de vida.

N {Propio}

miércoles, octubre 10, 2012

Pancartas


Pasan las horas... El cansancio solo consigue acechar más mis pensamientos. Cierro la ventana ante la brisa demasiado fresca de la noche y me acurruco junto a la almohada pensando la razón de mis noches en vela. El dolor de la sien me remite la necesidad de conciliar el sueño, pero todas estas noches me lo roban. Soy joven con innecesaria falta de caprichos, no soy nadie con el pensamiento de alguien. Pienso en un futuro vacío donde las calles se llenan de pancartas y los gritos recorren edades, sexos y continentes. Veo algunas noticias de mi alrededor y me siento importante, guiándome hacia unas voces y otras, en un vaivén repleto de ignorancia. No digo todos mis pensamientos, no apoyo nada, porque algunas miradas se clavarán en mis palabras con reproches. Cobarde y confundida sigo a la mayoría, con mis noches en vela y sintiéndome vacía. ¿Qué debo pensar? ¿Qué debo decir?... ¿qué quiero gritar?
Las tantas de la noche y mi corazón sigue su curso perdido, sin ninguna solución, sin nada que me apacigüe. Miro al techo y después mis manos... ¿Debo gritar ante mi realidad? ¿Debo seguir formándome sin ninguna visión de posteridad?

Me levanto y comienzo a ver, empiezo a leer, a buscar y a entender. Siento, escucho, recuerdo... todo lo que consigo comprender. Me miro al espejo y me veo tan joven e insignificante que me hundo en el peso de la perturbación. Me vuelvo a mirar y concibo que soy alguien, con el pensamiento de nadie. Que no puedo esconder la intensidad de mi mente y no debo ocultar la veracidad de mis sentimientos. Alzo las pancartas de mis palabras junto a las huellas de mis propias ideologías. Grito mi protesta por no recordar quién soy.

Vivimos en un mundo en el que pocos saben quién son, pocos recuerdan el por qué de la razón. Un mundo donde los caprichos se imponen rodeados de dinero y tiendas. Un mundo donde personas viven con temor y los poderosos aplastan y viven sin fervor. Mares repletos de nuestros despojos, puestos repletos de incompetencia, pensamientos sin sentido y corazones vacíos. Un mundo carcomido por la indiferencia, la avaricia y el poder. Donde algunas personas dan sin recibir, alzando las pancartas de sus pensamientos e imponiendo su deseo de querer vivir. Gritando su respuesta al saber quién son.

N {Propio}

viernes, octubre 05, 2012

Despertando mi delirio





La locura permanece. La locura es intrínseca, etérea, utópica. Guiando mi realidad, guiando a la humanidad. Lúcida en mi mente, amarga en mi boca. Creando momentos de auténtica euforia. Amaneciendo en mi alma, la paleta de colores más hermosa. Ausente en mis ojos, presente en mis noches. Viajando por toda mi imaginación, dejando crecer los ideales del amor. Aumentando mi camino, dopando mis sentidos. Acariciando mi pelo en el tiempo revuelto. Acompañando mis manos temblorosas en los momentos sin sentido. Quieta, calmada, inamovible locura rodeando mi cuerpo, recorriendo mi piel. Figurando en mi personalidad, alcanzando mi identidad. Meciéndome en esta noche estrellada donde todo es inalcanzable, donde todo se ve lejano, donde nada es y todo es creado. Bailando conmigo bajo las gotas del deseo. Despertando mi delirio. Acércate a mi locura, comparte mi demencia, creando la historia de nuestra vida, pues la locura es la vida de toda historia.

N {Propio}

Hasta que tú me lo permitas

Cuando busco algo siempre lo encuentro en ti. Cuando miro en tus ojos siempre me encuentro a mí. Cuando me pierdo entre tus labios no lo quiero impedir... Paralizas mis sentimientos en una eterna utopía repleta de sueños y posibilidades, donde todo te lo ofrezco, donde mi mundo es todo lo que me das. Abastezco mis pensamientos con tu maravillosa alegría, donde tu sonrisa es dueña de mi alma y de mi pasión voraz. No me digas más palabras reiterativas que ya comprendemos, sólo abrázame esta noche y mece mis terribles pesadillas hasta el despuntar del día. Yo te limpiaré todo rastro de tristeza, inyectaré las chispas de tus ojos y te alzaré hasta que sobrepases las nieblas pegajosas de la anarquía. Siéntate a mi lado y contempla la tranquilidad. Túmbate junto a mí y observemos el vacío repleto que se extiende ante nuestra vista hasta en algún final sucumbir. Lee nuestra historia, siente nuestra energía, porque hasta que tú me lo permitas estaré en tu vida.

N {Propio}