martes, julio 31, 2012

Piel alterada

Con el pulso acelerado vi como se acercaba, vi cómo caminaba. Abrumada por el viento que recorría sus formas mi osada lengua relamió mis jugosos labios con ansia. Mis piernas excitadas comenzaron a caminar hacia lo que más deseaba. Le miré a los ojos, esos maravillosos ojos y dejé que me confundieran. Mis manos empezaron a acariciar mi cuerpo, como intentando calmar la necesidad de juntarse con el suyo, o simplemente para atraerle hacia el mío. Comprendí al instante que estaba alterando mis hormonas, jugando con los deseos ocultos, con la piel alterada. Entre en la marea chorreante, en las húmedas sendas y en los innombrables sueños. Dejándome caer en un remolino de locuras, extravagancias y sensaciones.

N {Propio}

jueves, julio 26, 2012

Mustang de los 70

Sus miradas se encontraron. Ella podía percibir aquel instante al completo, podía sentir la suave brisa de verano, podía captar el movimiento de un gato callejero pasando por su lado, las palomas alzando el vuelo en la calle de enfrente, la niña de pelo rubio absorta en su globo. Todo parecía a cámara lenta, sus pasos se habían ralentizado, al igual que los de él. Su cabellera corta y castaña destellaba en múltiples gamas por los rayos del sol que traspasaban con nimia dificultad las nubes. Todo quedó en una fracción de tiempo demasiado pequeña, por la que cruzaron multitud de recuerdos de años pasados.

Al terminar ese intenso, pero pequeño momento, intentó calmar su acelerada respiración. Le había visto, estaba de nuevo en la ciudad. Había visto de nuevo aquellos ojos que le robaron el corazón en un tiempo que a ella le parecía muy lejano. Él la había mirado con la misma intensidad, o sólo se lo había imaginado, pero estaba segura de que no le había pasado desapercibida.

Consiguió calmarse y llegar al punto donde había quedado con su mejor amiga, a la que no le dijo nada. Mas ella notaba su exaltación y sus preguntas no cesaron en ningún momento de la tarde, algo que Sara lamentó. Sólo quería sumergirse en el mundo de recuerdos, retornar a todas aquellas caricias que se dieron en el pasado, a todos aquellos besos que quedaron perdidos entre sus caminos opuestos. No podía creerse que aquel por el que había dado su vida hubiese vuelto a su mundo. Aunque no debería conseguir entrar de nuevo en su mente ni en sus sueños, o eso es lo que se dijo, pues sabía que era un intento en vano.

Eric no podía creerse aquello. Nada más llegar y ya se la había encontrado. Había vuelto a ver aquella melena rubia, aquellos ojos azules que tanto le recordaban el mar donde habían creado momentos tan íntimos, aquellos labios tan rosados… No podía caer de nuevo en los recuerdos, ni mucho menos en el dolor que portaban, pero había cambiado tanto… su cuerpo se había transformado por completo en el de una mujer, un cuerpo demasiado bonito… ¡No! Nada de volver a pensar en Sara. Aunque sabía que su vuelta a la ciudad, de una forma o de otra, le iba a llevar a ella, tenía que intentar evitarlo, tenía que intentar alejar aquella horrorosa angustia que tantos años le había acompañado.

Pasaron las semanas pero no volvió a ver a Eric. Iba por las calles mirando hacia todos lados, y acababa inconscientemente en todos aquellos lugares que recogían sus recuerdos. Sabía que el dolor había vuelto, con menos intensidad, pero seguía ahí. Era ridículo, se sentía ridícula. Tanto tiempo y seguro que él no la recordaba, o como mucho se reiría de aquellos días que habían sido inolvidables para Sara. No podía seguir así, no podía seguir viviendo con los fantasmas del pasado… Pero sólo le quedaba un sitio que contenía horas demasiado especiales…

Mientras recorría el camino, recordaba aquella carretera que recorrían en su viejo Mustang de los 70, y cómo se inundaba de sus risas y caricias. Un coche donde habían vivido y muerto en las eternas noches de sentimientos, en las primeras veces y las últimas. aquel coche que había visto morir aquel amor, un amor que no habían reconocido lo sufiente hasta aquel adiós... Decidió caminar, ya que no tenía coche, ni prisa, así que tenía aún más tiempo para pensar… Alcanzó por fin la playa solitaria cubierta de una gruesa arena que tantas veces recogió sus sueños. El agua seguía igual de cristalina y tampoco había ni una persona. Aquellos momentos se expandieron por completo en su mente y las lágrimas cálidas rodaban por sus mejillas sin darse cuenta. Se quedó un rato largo, demasiado largo, sin preocuparse cómo iba a volver, pues todo le daba igual en ese momento. Observó cómo el sol casi tocaba el agua, cómo iba muriendo poco a poco para dejar paso a la luna. Entumecida hasta la médula por no haberse movido ni un milímetro, decidió emprender el camino de vuelta a casa… Y con la cabeza gacha se encontró con los pies de un chico.

Largo rato había estado observándola, y conteniendo el instinto de recogerla en sus brazos, como tantas veces había hecho.  Sólo se movía su precioso y largo pelo, asique estuvo tentado de ver si estaba bien, pero estaba prendido por la magia de aquella imagen que sabía que ocuparían sus noches posteriores. De repente ella se volvió, tan súbita como las olas que rompían contra las enormes rocas. Su cara estaba mojada, aunque no podía ver bien sus ojos sabía que era por las lágrimas. Entonces levantó la cabeza para mirarle, y pudo ver la sorpresa en sus ojos que al instante dejó paso a una inmensa tristeza…

Eric no podía contenerse más, no podía seguir viendo esos ojos de aquella manera, asique se abalanzó sobre ella, arropándola en sus fuertes brazos, como tantas veces había ansiado hacer.  Los dos temblaban del increíble remolino de sentimientos que se chocaban entre si. Tampoco pudo contener su lengua, ni su mente… y su boca soltó aquellas palabras que se moría por decir, todas aquellas palabras que no habían dejado de rondar por su cabeza, torturándole por tenerlas encerradas…

Sara no sabía qué hacer, aquello era un sueño y una pesadilla a la vez. Pero antes de que pudiera reaccionar, antes de que su cuerpo diera señales de vida, escuchó aquella voz… la voz que tanto ansiaba escuchar, en un susurro. << No he podido aguantar más, nunca he sido fuerte, porque entonces habría hecho esto mucho antes, habría tenido el valor de volver corriendo, de decirte lo que eres para mí. Nunca abandonaste mis sueños, mis pensamientos. Nunca encontré en otros ojos lo que desbordaba tu mirada. Sólo encontré la nada, sin ti… sin ti… No sé como he podido sobrevivir hasta ahora. Eres todo lo que llena mi alma, todo lo que consigue que mi mente funcione. No te imaginas lo que me he arrepentido, las veces que te he pedido perdón en sueños, las veces que te besaba y te decía lo que hace mucho debería haber dicho. Te amo Sara, te amo tanto que he vagado como un muerto hasta que te volví a ver. Te amo porque eres la sonrisa en mi cara y los latidos de mi cuerpo. Porque eres la persona más maravillosa que jamás he conocido y porque estoy perdido sin ti. Lo eres todo Sara… siempre lo has sido todo y siempre lo seguirás siendo para mi >>

N {Propio}

miércoles, julio 25, 2012

Mariposas alzando el vuelo

La ventisca se fue disipando, dejando mi vista libre. 


Las mariposas echaron al vuelo, rompiendo las raíces. 

Mi mirada quedó prendida, de tus múltiples matices. 
Mis oídos encontraban lo que tú jamás me dices. 
Acaricio, acompasada, tu alma acalorada. 
Salvajemente nuestras bocas quedan encontradas. 
Nuestras manos unidas, nuestras melodías extendidas. 
Bésame hasta que de mí no quede nada. 
Confúndeme entre tus caricias y deja que me quede
con todas tus sonrisas.

N {Propio}

Al final del camino

Hay caminos inhóspitos, oscuros, difíciles. A veces no puedes seguir avanzando, a veces estas demasiado cansado. Se hace duro, cuesta arriba, imploras al universo que todo acabe, que se ilumine de una vez el sendero, un sendero enmarañado, lleno de imposibles curvas, donde no alcanzas a vislumbrar el final. No puedes más, y lo sabes. Pero debes continuar, debes seguir y no quedarte tirado en ese camino. Sabes que si eso ocurriera las espinas de ese camino acabarán con tu cuerpo y la neblina oscura y pesada que lo envuelve acabará con tu alma. Pero son tus ojos los que deben acostumbrarse a ella, son tus manos las que deben buscar las piedras, tus pies los que deben saltar las espinas. Es tu camino, un camino que tu decidiste, aunque a veces se vuelva imposible, aunque a veces no pudieras elegir alguna dirección, pero estás en él por algo. Sigues caminando por algo, por un final donde eso quede olvidado. Donde tu camino se abra y no tengas que volver la vista al horror ya sufrido. Tu mente respira aliviada y tus ojos gotean hasta formar pequeños charcos en la luz cada vez más clara. Sé donde estás, te veo llegar y sé que estas a punto de alcanzar mi mano, porque siempre he estado esperando. Esperando a que salieras de ese trecho ambiguo, de esos males causante de la neblina pesada. Coge mi mano, estoy al otro lado, siempre esperando. Esperando al final de un camino que yo ya he recorrido y que ha visto tu poderosa superación, tu fantástica valentía. Siempre esperando a que consigas llegar a la luz donde encontrarás mi apoyo y compañía.

N {Propio}

Las estrellas en tu suave pelo

Cosas bonitas pasarían,
cosas preciosas nos ocurrirían,
todas las cosas nos mecerían
si tú quedarte conmigo querrías.


Pasados momentos,

sobrenaturales presentes,
caricias acuosas
que van resbalando por nuestro 
idílico encuentro.


Amaneceres perdidos,

atardeceres encontrados en 
nuestras inseparables manos.


¿Cómo decirte que me muero por ti,

que vivo sólo para ti y que me pierdo
en tu alma sin querer encontrarme?


Porque te quiero, porque siempre

pensaré en esa palabra sin olvidar
tu nombre. Porque algún día comprenderás
las dimensiones del sueño que estoy viviendo,
siempre a tu lado,
siempre a merced de tus sonrisas,
al final de tus palabras y al principio
de tus jugosos labios.


Te quiero desde que descubrí

las estrellas en tu suave pelo,
desde que encontré la felicidad 
en tus perennes formas,
desde que entraste por la ventana
y jamás podrá escapar de mi tu
brillante estela.


Porque te quiero más que a mi ser,

más que al sol que el cielo brinda 
cada día, más que a la luna que 
acaricia nuestras vidas. Más de 
lo que jamás imaginaría.


N {Propio}

martes, julio 24, 2012

De los suspiros algo nace


De los suspiros algo nace

que no es la pena, porque la he abatido
antes de la agonía; el espíritu crece
olvida y llora:
algo nace, se prueba y sabe bueno,
todo no podía ser desilusión:
tiene que haber, Dios sea loado, una certeza,
si no de bien amar, al menos de no amar,
y esto es verdadero luego de la derrota permanente.



Después de esa lucha que los más débiles conocen.
hay algo más que muerte;
olvida los grandes sufrimientos o seca las heridas,
él sufrirá por mucho tiempo
porque no se arrepiente de abandonar una mujer que espera
por su soldado sucio con saliva de palabras
que derraman una sangre tan ácida.



Si eso bastase, bastaría para calmar el sufrimiento,
arrepentirse cuando se ha consumido
el gozo que en el sol me hizo feliz,
qué feliz fui mientras duró el gozar,
si bastara la vaguedad y las mentiras dulces fueran suficiente,
las frases huecas podrían soportar todo el sufrimiento
y curarme de males.



Si eso bastase: hueso, sangre y nervio,
la mente retorcida, el lomo claramente formado,
que busca a tientas la sustancia bajo el plato del perro,
el hombre debería curarse de su mal.
Pues todo lo que existe para dar yo lo ofrezco:
unas migas, un granero y un cabestro.


Dylan Thomas
Versión de Elizabeth Azcona Cranwell

lunes, julio 23, 2012

Agua sexual


Rodando a goterones solos,
a gotas como dientes,
a espesos goterones de mermelada y sangre,
rodando a goterones,
cae el agua,
como una espada en gotas,
como un desgarrador río de vidrio,
cae mordiendo,
golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del
alma,
rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro.

Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto,
un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,
un movimiento agudo,
haciéndose, espesándose,
cae el agua,
a goterones lentos,
hacia su mar, hacia su seco océano,
hacia su ola sin agua.

Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero,
bodegas, cigarras,
poblaciones, estímulos,
habitaciones, niñas
durmiendo con las manos en el corazón,
soñando con bandidos, con incendios,
veo barcos,
veo árboles de médula
erizados como gatos rabiosos,
veo sangre, puñales y medias de mujer,
y pelos de hombre,
veo camas, veo corredores donde grita una virgen,
veo frazadas y órganos y hoteles.

Veo los sueños sigilosos,
admito los postreros días,
y también los orígenes, y también los recuerdos,
como un párpado atrozmente levantado a la fuerza
estoy mirando.

Y entonces hay este sonido:
un ruido rojo de huesos,
un pegarse de carne,
y piernas amarillas como espigas juntándose.
Yo escucho entre el disparo de los besos,
escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos.

Estoy mirando, oyendo,
con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma
en la tierra,
y con las dos mitades del alma miro al mundo.

y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente,
veo caer un agua sorda,
a goterones sordos.
Es como un huracán de gelatina,
como una catarata de espermas y medusas.
Veo correr un arco iris turbio.
Veo pasar sus aguas a través de los huesos.

Pablo Neruda

Conmigo



Aprende a tocar conmigo el cielo y a sumergirte entre las melodiosas horas. Coge mi mano y alza el vuelo. Mira alrededor, todo pasa deprisa, todo se va quedando atrás pero nuestras manos siguen cogidas. Cosquillas en los sueños donde lo irrelevante se vuelve eterno, donde las miradas abarcan un fuego intenso y donde nuestro perenne deseo se perpetúa sin descanso. Consigue las sonrisas del corazón e imprime las notas de nuestra canción. Abrázame como si nuestro instinto animal tuviese perdón. Agarra mis muslos para alzarme en la continua sazón. Abre mi ser en una exquisita posición y contempla como mi alma se consume en nuestra deslumbrante absorción.

N {Propio}

miércoles, julio 18, 2012

Un agujero en mi camino

Cae como la noche helada, agarrotando cada músculo de mi cuerpo débil e impotente. Miro a mi alrededor y no se distinguir entre la oscuridad azechante. Me asfixio, me siento atrapada y me envuelvo en la más pura incertidumbre. Acostumbrada a temer lo que me rodea, estoy cansada. Alzo mis manos con valentía para acariciar la nada. Todo tiembla, pero sólo es mi cuerpo el que mantiene la danza. Busco, indago en la noche sin estrellas pues siento que me falta algo. Lo encuentro, pero sólo es un agujero muy profundo. Me angustio y siento que me falta el aire, pues el orificio se va tragando todo lo que me rodea, como el oxígeno. Palpo los bordes para sujetarme y de repente siento tranquilidad. Una red perfecta y bella va tapando la abertura . una red que va iluminando el camino que he recorrido. Unas manos la tejen, a la vez que me sujetan para no caerme dentro de la nada. Mi cuerpo va renaciendo, lleno de vida y pasión. Mi mente lúcida vislumbre la persona dueña de esas manos perfectas. Es alguien que se ha unido a mí en el camino, pero que no he distinguido por culpa de la oscuridad. Ahora aferro su manos y sólo puedo pensar en que nunca se suelten.

N {Propio}

Tu musa, tu amante



Componiendo cada letra, cada nota. Experimentando con la vida y los sentidos. Siénteme dentro, nublando tu mente mientras flota tu cuerpo. Haz de mí todo lo tuyo y comprueba que te tengo. Abraza mis tentáculos de pasión, drama y tensión. Compongo tu vida, siento tus lágrimas rozando mis versos. Soy tu noche y tu día. Soy lo que compensa los sentimientos perdidos, los sentimientos encontrados. Acaricio tus sueños para perderte en el aire, en el polvo de cada mañana. Soy tu risa, tu melancolía, tu odisea en esta composición efímera. Eternos romances, inciertas melodías. Sonando en tus labios, quizás soné en pasados, probablemente suene en futuros. Quiero atraparte dentro de mis notas y hacer que tu mente se vuelva loca en la revolución de tus sentidos. Te acompañaré siempre y me sentirás cerca. A veces me odiaras, pero incondicionalmente me amarás. Siempre en las vidas de este complejo y apasionado mundo me podrás encontrar.

No tengo edad, no tengo mirada ni cuerpo al que tocar. Soy como el viento que atraviesa tu cabello y hace que tu piel se excite. Intento calar entre tus persianas, colocarme en tus pestañas, atreverme a crear ceños fruncidos y caras de sorpresa. La que se crea de tus sueños y pensamientos, la que desahoga tus más sinceros movimientos. Tu corazón sangre conmigo y mis letras se vuelven convulsas e intocables. Tu boca se curva en un infinito más de alegrías y mis letras se vuelven pegadizas. Soy tu musa, tu amante y el todo que te envuelve. Soy la música que acompaña tu vida eterna.

N {Propio}

martes, julio 17, 2012

Hechizo penetrante


Amar con la suavidad de un hechizo penetrante. Sentir el rocío de la noche petulante. Aumentar mi respiración, sintiendo que se desboca mi corazón. Torbellinos de sencilla admiración. Amargos helechos de somnolencia eterna. Realidad causada de la ciega imaginación, sin distinguir mi alma entre los recortes de tu inspiración. Creando, mirando, sintiendo tu roce ambiguo, cubierto por el mar angosto. Amar con el toque de la nada y el cúmulo de un todo. Apartar las miradas, con quemaduras en la piel. Suspirar en los sueños, portadores de tu piel.

N {Propio}

viernes, julio 13, 2012

Realidad


Intento exprimir cada gota de mis sentimientos, aumentar mis sentidos y agarrarme a la realidad causante de mi desfallecimiento. No quiero volver al mundo de los sueños donde poco a poco voy perdiendo lo que en realidad tengo. No quiero contener mis pesares, mis lágrimas y quiero aferrarme al dolor para fortificar esta realidad que me ofrece varias oportunidades. No quiero perderme por el sendero oscuro de mis noches, ni dejarme arrastrar por un malestar incongruente. Quiero exprimir cada gota de mis pensamientos, aumentar las cosas bellas de mi vida y aferrarme a tu sonrisa. Quiero volar por esta vida y aprender de las equivocaciones cometidas. Quisiera arrancar los helechos que nublan mi mente, gritarle al mundo que estoy presente... que nada me hará menos fuerte.

N {Propio}