miércoles, diciembre 12, 2012

Juego de dos

Dentro de nada se verán nuestros cuerpos juntos en la cama. Expectación, emoción, todo lo que un ser puede sentir antes de consumar la pasión. Mis manos tiemblan, se me nubla la visión y siento en mi cara un tremendo pudor. Pero llega la hora, se acerca el principio del fin de esta exaltación, para pasar a un intrínseco solaz donde solo jugamos dos. Oh, movimiento incesante que me vuelve loca y me deja sin aire. Oh, perfecto baile que deja pálida a la luna y le baja de su oscura cumbre. ¿Cómo decir que esto es el fin? Cuando empieza el temblor de mi más sentido común. Cuando se produce el big bang dentro de mi ardor.  Todo se concentra en un precioso momento, todo se expande en una húmeda habitación. ¿Cómo parar ante este torbellino en toda mi amplitud? Jugamos a ser adultos en un lugar donde muere el amor. Tocamos el infinito donde desaparecen las vocales del suplicio. Se unen las cuerdas formando gemidos en una bella canción. La noche pasa y sólo dejamos vagos recuerdos en la cama, empezando de nuevo con las laboriosas mejillas sonrojadas, para pasar a un sueño guiado por la unión de nuestro corazón.

N {Propio}

lunes, diciembre 03, 2012

Efímero paso

Cuán violenta es la razón que se impregna en mis noches, causándome un trémulo final.  Experimento con creces el desconcierto del corazón. No es mi cuerpo, no es mi ser, no son los ojos que me vieron crecer. Extraña en mi cuerpo, no concibo los sentimientos humanos, que no dejan en sí mismos de creer.  Soy una violenta tempestad en medio de la espantosa realidad. La envoltura de mi alma no se deja de quejar, no me permite estar en paz y es tan débil que por el pozo de la muerte enseguida puede resbalar. No son mis manos, no son mis pies, tan diminutos y raros, semejantes a las algas de mar que por el fondo no te dejan ver. ¿Qué soy? ¿En qué me he convertido? Al caminar piso todo lo que sale a mi paso, en mis manos se marchita la floresta que me alcanza, por mis pulmones expiro humo negro que envuelve el cielo en oscuros cambios. Mi aliento derrite el precioso hielo, antaño homogéneo y extenso. De mis músculos sale por presión una fuerza avasallante, extinguiendo halos de vida hermosas y acariciantes. ¿Qué es de mí? ¿Qué es del hombre que quiso aprender del mundo y sin destruirlo saber seguir?

Artificial, todo es absolutamente artificial. ¿Dónde quedó lo natural en esta sociedad? Calles repletas de pesar. Cabezas gachas mirando el asfalto que desde hace años les vio caminar. El mismo recorrido, sin cambiar. Afición por una destrucción que parece irreal. Todo parece un sueño, con un efímero paso. Todo acto parece pequeño, siendo así ante los millones de años ya pasados. Pero nada es pequeño, nada es irrelevante, nada está conforme. Una condición que no deja de repetirnos el cambio, el malestar, el agobio en un lugar y nos hace transformar, por mucha destrucción que pueda conllevar.

N {Propio}     

lunes, noviembre 12, 2012

Hambrienta del viento

Hambrienta del viento que sopla por tu garganta. Me muerdo el labio inferior queriendo probar tu jugosa sensualidad. Comienza el baile eterno que entre las noches va, como un vaivén sinuoso de estremecedora sentimentalidad. Mi mente conjura por tu atracción letal. Tópicos de mariposas resbalan por mi vientre desmoronando mi serenidad. Alas encerradas y vedadas por el miedo que se instaura en el corazón de una persona ante la inminente verdad. Vuelan poco a poco, haciendo florecer mi piel y erizando mis sentidos, achacando a la casualidad. Nada tiene sentido, todo se revuelve, los objetos dan vueltas, mi cordura desfallece y mi alma se eleva entre las nubes observando la realidad.

Estoy aquí, no es una locura, estoy ante ti y no me conmueve la culpa. Todo se aclara, estoy a tu lado, esto es real y jamás me verás partir. Entrelazándose en hondas de un compás exquisito, mis sentimientos cobran sentido. Se mueven en una dirección, única, fija, firme, experimentando las melodías que me guían. Una lágrima rueda por mi mejilla, una sonrisa pinta mi cara. Todo por un sentimiento que mueve mares y recorre continentes. Entrelazo mis dedos en tu suave cabello, te miro a los ojos y deposito un beso en tus dulces labios. Hambrienta del viento que sopla por tu alma, queriendo probar tu jugosa esencia.

N {Propio}

martes, noviembre 06, 2012

Observadora

Observadora de un sentimiento que nace, florece, crece, arraiga en mi y despierta conmociones, deseos, temblores, mareos, locuras, miradas, lágrimas, miedo, valentía... en un cúmulo inexorable que se pierde en mi infinita aparente calma. Recojo los destrozos de tus caricias, inspiro el vapor de tus palabras, amanece en mi interior los coloridos sonares del amor. Sí o no, la confusión engancha mis entrañas y se divierte recorriendo mis sueños como si de un travieso niño se tratara. Danzas de terror por algo de lo que no tengo pudor. Sabias palabras se encuentran en mi mente y todas se pierden por mi vientre. Acurruco mi sentido común en la frontera con el torbellino de la emoción. No... quizás no, pero mis sentidos se aferran a la positiva posibilidad que vislumbro en mis noches favoritas. En mis más apasionados sueños en vela. En la demencia que atraviesa tenaz mi sesera. Algún día escucharé de ti lo que observo que comienza en mi.

N {Propio}

martes, octubre 30, 2012

Cada vez

A veces pienso que todo esto no tiene sentido. Que todos mi pasos se pierden con el viento que aulla en el crepúsculo de mis sentimientos. Mis piernas se estremecen incapaces de continuar. Una niebla asfixiante se apodera del lugar. Me paro y cada vez veo el camino más largo. Entonces unas raíces llenas de mugre, procedentes de las entrañas del mundo, se entrelazan sobre mi cuerpo inmovilizándome cada vez más, y más... Consiguen alcanzar mi cara, cubriendo cada parte de ella, sin dejarme ver, sin dejarme chillar. Millones de voces me dicen que las tengo que escuchar. Noto como intentan proseguir su marcha hasta el fondo de mis pensamientos, inyectando dolorosas dosis de oscuridad, corrompiendo cada uno de los hilos que unen mi identidad.

Me encuentro sola en el camino, cansada y sin motivo por el que luchar. Montones de imágenes pasan por mi mente, cada vez más borrosas, cada vez más efímeras. Pero consigo fijarme en algo. En el amanecer de una palabra, el recuerdo de una sonrisa, la esperanza de un deseo, el sentimiento de un beso... y algo se rebela en mi ser. Escucho la pequeña voz de mi interior, cada vez más alta, cada instante más poderosa. Y comprendo que puedo respirar, que mis ojos se pueden abrir, que mi voz puede salir con intensidad. Las raíces ya no están y puedo ver el final del camino con insultante facilidad. Cada vez más cerca de la felicidad.

N {Propio}

viernes, octubre 26, 2012

Oscuridad

-Has tardado mucho.- le dijo a la oscuridad.

-Más de lo que me hubiese gustado…- le respondió acercándose a ella.

Eric se puso detrás de ella posando sus manos sobre sus hombros. Sabía que iba a mostrar una máscara de frialdad, lo que entendía por mucho que le doliese. Ella se giró para mirarle a los ojos. Por un momento creyó ver decepción y dolor en aquellos ojos tan grandes, antes repletos de alegría, pero enseguida un muro de frialdad se extendió sobre el rostro de Eve y eso le destrozó el alma.

Lo contempló y el recuerdo de todas aquellas noches esperándole, junto a la rabia de su ausencia, mantuvieron a ralla los sentimientos que luchaban fuertemente por manifestarse y desmoronar aquel muro de hielo que había alzado alrededor de su corazón. Era muy difícil,  más si le tenía delante mirándola con aquella mirada que había ansiado y anhelado tantas veces en sus sueños… sueños que se habían convertido en pesadillas.

Ella tenía claro que Eric ya no la amaba, y por eso debía mantener esos sentimientos controlados y seguir la decisión que había tomado.

-¿Deseas que me vuelva a marchar?

Eve respiró hondo, tragó saliva y fortificó su muralla…

-Sí…

-Como quieras.

Eric sintió que todo el sentido que existía en su mundo se iba junto a ella. Él también había sufrido con su ausencia… demasiado, y entendía que el dolor que le había provocado a Eve no se lo hubiera perdonado.

La miró durante unos segundos luchando con todas sus fuerzas para no suplicarle su amor y aceptar su decisión. Entonces dio media vuelta para irse por las mismas sombras en las que llegó. Y derramó las lágrimas silenciosas que jamás había sentido con tanta fuerza y dolor. 

Ella se toco los hombros donde habían estado sus cálidas manos. Aún sentía el contacto y le ardía provocando que aquella llama casi extinta floreciese como si de un sol propio se tratase. Aún veía su figura recortada entre las sombras y cuando no era más que una leve mancha en la oscuridad, casi imperceptible, se introdujo en ella a toda prisa para alcanzar aquello que más deseaba y poder estar junto a él todo lo que le quedaba de vida.

N {Propio}

miércoles, octubre 10, 2012

Pancartas


Pasan las horas... El cansancio solo consigue acechar más mis pensamientos. Cierro la ventana ante la brisa demasiado fresca de la noche y me acurruco junto a la almohada pensando la razón de mis noches en vela. El dolor de la sien me remite la necesidad de conciliar el sueño, pero todas estas noches me lo roban. Soy joven con innecesaria falta de caprichos, no soy nadie con el pensamiento de alguien. Pienso en un futuro vacío donde las calles se llenan de pancartas y los gritos recorren edades, sexos y continentes. Veo algunas noticias de mi alrededor y me siento importante, guiándome hacia unas voces y otras, en un vaivén repleto de ignorancia. No digo todos mis pensamientos, no apoyo nada, porque algunas miradas se clavarán en mis palabras con reproches. Cobarde y confundida sigo a la mayoría, con mis noches en vela y sintiéndome vacía. ¿Qué debo pensar? ¿Qué debo decir?... ¿qué quiero gritar?
Las tantas de la noche y mi corazón sigue su curso perdido, sin ninguna solución, sin nada que me apacigüe. Miro al techo y después mis manos... ¿Debo gritar ante mi realidad? ¿Debo seguir formándome sin ninguna visión de posteridad?

Me levanto y comienzo a ver, empiezo a leer, a buscar y a entender. Siento, escucho, recuerdo... todo lo que consigo comprender. Me miro al espejo y me veo tan joven e insignificante que me hundo en el peso de la perturbación. Me vuelvo a mirar y concibo que soy alguien, con el pensamiento de nadie. Que no puedo esconder la intensidad de mi mente y no debo ocultar la veracidad de mis sentimientos. Alzo las pancartas de mis palabras junto a las huellas de mis propias ideologías. Grito mi protesta por no recordar quién soy.

Vivimos en un mundo en el que pocos saben quién son, pocos recuerdan el por qué de la razón. Un mundo donde los caprichos se imponen rodeados de dinero y tiendas. Un mundo donde personas viven con temor y los poderosos aplastan y viven sin fervor. Mares repletos de nuestros despojos, puestos repletos de incompetencia, pensamientos sin sentido y corazones vacíos. Un mundo carcomido por la indiferencia, la avaricia y el poder. Donde algunas personas dan sin recibir, alzando las pancartas de sus pensamientos e imponiendo su deseo de querer vivir. Gritando su respuesta al saber quién son.

N {Propio}

viernes, octubre 05, 2012

Despertando mi delirio





La locura permanece. La locura es intrínseca, etérea, utópica. Guiando mi realidad, guiando a la humanidad. Lúcida en mi mente, amarga en mi boca. Creando momentos de auténtica euforia. Amaneciendo en mi alma, la paleta de colores más hermosa. Ausente en mis ojos, presente en mis noches. Viajando por toda mi imaginación, dejando crecer los ideales del amor. Aumentando mi camino, dopando mis sentidos. Acariciando mi pelo en el tiempo revuelto. Acompañando mis manos temblorosas en los momentos sin sentido. Quieta, calmada, inamovible locura rodeando mi cuerpo, recorriendo mi piel. Figurando en mi personalidad, alcanzando mi identidad. Meciéndome en esta noche estrellada donde todo es inalcanzable, donde todo se ve lejano, donde nada es y todo es creado. Bailando conmigo bajo las gotas del deseo. Despertando mi delirio. Acércate a mi locura, comparte mi demencia, creando la historia de nuestra vida, pues la locura es la vida de toda historia.

N {Propio}

Hasta que tú me lo permitas

Cuando busco algo siempre lo encuentro en ti. Cuando miro en tus ojos siempre me encuentro a mí. Cuando me pierdo entre tus labios no lo quiero impedir... Paralizas mis sentimientos en una eterna utopía repleta de sueños y posibilidades, donde todo te lo ofrezco, donde mi mundo es todo lo que me das. Abastezco mis pensamientos con tu maravillosa alegría, donde tu sonrisa es dueña de mi alma y de mi pasión voraz. No me digas más palabras reiterativas que ya comprendemos, sólo abrázame esta noche y mece mis terribles pesadillas hasta el despuntar del día. Yo te limpiaré todo rastro de tristeza, inyectaré las chispas de tus ojos y te alzaré hasta que sobrepases las nieblas pegajosas de la anarquía. Siéntate a mi lado y contempla la tranquilidad. Túmbate junto a mí y observemos el vacío repleto que se extiende ante nuestra vista hasta en algún final sucumbir. Lee nuestra historia, siente nuestra energía, porque hasta que tú me lo permitas estaré en tu vida.

N {Propio}

domingo, septiembre 30, 2012

Floración del cosmos

Tan simple fuera como alcanzar las estrellas, admirar tu belleza. Tan complicado como el entrecruzado de mis medias, o los pensamientos de mi alma. Tan inalcanzable como el atardecer de tu mirada. Tan emocionante como la floración del cosmos. Tan abrasante como tus labios sobre mi cuerpo. Emocionante interpretación de los gestos de tu piel. Pasión en las manchas de carmín. 

N {Propio}

martes, julio 31, 2012

Piel alterada

Con el pulso acelerado vi como se acercaba, vi cómo caminaba. Abrumada por el viento que recorría sus formas mi osada lengua relamió mis jugosos labios con ansia. Mis piernas excitadas comenzaron a caminar hacia lo que más deseaba. Le miré a los ojos, esos maravillosos ojos y dejé que me confundieran. Mis manos empezaron a acariciar mi cuerpo, como intentando calmar la necesidad de juntarse con el suyo, o simplemente para atraerle hacia el mío. Comprendí al instante que estaba alterando mis hormonas, jugando con los deseos ocultos, con la piel alterada. Entre en la marea chorreante, en las húmedas sendas y en los innombrables sueños. Dejándome caer en un remolino de locuras, extravagancias y sensaciones.

N {Propio}

jueves, julio 26, 2012

Mustang de los 70

Sus miradas se encontraron. Ella podía percibir aquel instante al completo, podía sentir la suave brisa de verano, podía captar el movimiento de un gato callejero pasando por su lado, las palomas alzando el vuelo en la calle de enfrente, la niña de pelo rubio absorta en su globo. Todo parecía a cámara lenta, sus pasos se habían ralentizado, al igual que los de él. Su cabellera corta y castaña destellaba en múltiples gamas por los rayos del sol que traspasaban con nimia dificultad las nubes. Todo quedó en una fracción de tiempo demasiado pequeña, por la que cruzaron multitud de recuerdos de años pasados.

Al terminar ese intenso, pero pequeño momento, intentó calmar su acelerada respiración. Le había visto, estaba de nuevo en la ciudad. Había visto de nuevo aquellos ojos que le robaron el corazón en un tiempo que a ella le parecía muy lejano. Él la había mirado con la misma intensidad, o sólo se lo había imaginado, pero estaba segura de que no le había pasado desapercibida.

Consiguió calmarse y llegar al punto donde había quedado con su mejor amiga, a la que no le dijo nada. Mas ella notaba su exaltación y sus preguntas no cesaron en ningún momento de la tarde, algo que Sara lamentó. Sólo quería sumergirse en el mundo de recuerdos, retornar a todas aquellas caricias que se dieron en el pasado, a todos aquellos besos que quedaron perdidos entre sus caminos opuestos. No podía creerse que aquel por el que había dado su vida hubiese vuelto a su mundo. Aunque no debería conseguir entrar de nuevo en su mente ni en sus sueños, o eso es lo que se dijo, pues sabía que era un intento en vano.

Eric no podía creerse aquello. Nada más llegar y ya se la había encontrado. Había vuelto a ver aquella melena rubia, aquellos ojos azules que tanto le recordaban el mar donde habían creado momentos tan íntimos, aquellos labios tan rosados… No podía caer de nuevo en los recuerdos, ni mucho menos en el dolor que portaban, pero había cambiado tanto… su cuerpo se había transformado por completo en el de una mujer, un cuerpo demasiado bonito… ¡No! Nada de volver a pensar en Sara. Aunque sabía que su vuelta a la ciudad, de una forma o de otra, le iba a llevar a ella, tenía que intentar evitarlo, tenía que intentar alejar aquella horrorosa angustia que tantos años le había acompañado.

Pasaron las semanas pero no volvió a ver a Eric. Iba por las calles mirando hacia todos lados, y acababa inconscientemente en todos aquellos lugares que recogían sus recuerdos. Sabía que el dolor había vuelto, con menos intensidad, pero seguía ahí. Era ridículo, se sentía ridícula. Tanto tiempo y seguro que él no la recordaba, o como mucho se reiría de aquellos días que habían sido inolvidables para Sara. No podía seguir así, no podía seguir viviendo con los fantasmas del pasado… Pero sólo le quedaba un sitio que contenía horas demasiado especiales…

Mientras recorría el camino, recordaba aquella carretera que recorrían en su viejo Mustang de los 70, y cómo se inundaba de sus risas y caricias. Un coche donde habían vivido y muerto en las eternas noches de sentimientos, en las primeras veces y las últimas. aquel coche que había visto morir aquel amor, un amor que no habían reconocido lo sufiente hasta aquel adiós... Decidió caminar, ya que no tenía coche, ni prisa, así que tenía aún más tiempo para pensar… Alcanzó por fin la playa solitaria cubierta de una gruesa arena que tantas veces recogió sus sueños. El agua seguía igual de cristalina y tampoco había ni una persona. Aquellos momentos se expandieron por completo en su mente y las lágrimas cálidas rodaban por sus mejillas sin darse cuenta. Se quedó un rato largo, demasiado largo, sin preocuparse cómo iba a volver, pues todo le daba igual en ese momento. Observó cómo el sol casi tocaba el agua, cómo iba muriendo poco a poco para dejar paso a la luna. Entumecida hasta la médula por no haberse movido ni un milímetro, decidió emprender el camino de vuelta a casa… Y con la cabeza gacha se encontró con los pies de un chico.

Largo rato había estado observándola, y conteniendo el instinto de recogerla en sus brazos, como tantas veces había hecho.  Sólo se movía su precioso y largo pelo, asique estuvo tentado de ver si estaba bien, pero estaba prendido por la magia de aquella imagen que sabía que ocuparían sus noches posteriores. De repente ella se volvió, tan súbita como las olas que rompían contra las enormes rocas. Su cara estaba mojada, aunque no podía ver bien sus ojos sabía que era por las lágrimas. Entonces levantó la cabeza para mirarle, y pudo ver la sorpresa en sus ojos que al instante dejó paso a una inmensa tristeza…

Eric no podía contenerse más, no podía seguir viendo esos ojos de aquella manera, asique se abalanzó sobre ella, arropándola en sus fuertes brazos, como tantas veces había ansiado hacer.  Los dos temblaban del increíble remolino de sentimientos que se chocaban entre si. Tampoco pudo contener su lengua, ni su mente… y su boca soltó aquellas palabras que se moría por decir, todas aquellas palabras que no habían dejado de rondar por su cabeza, torturándole por tenerlas encerradas…

Sara no sabía qué hacer, aquello era un sueño y una pesadilla a la vez. Pero antes de que pudiera reaccionar, antes de que su cuerpo diera señales de vida, escuchó aquella voz… la voz que tanto ansiaba escuchar, en un susurro. << No he podido aguantar más, nunca he sido fuerte, porque entonces habría hecho esto mucho antes, habría tenido el valor de volver corriendo, de decirte lo que eres para mí. Nunca abandonaste mis sueños, mis pensamientos. Nunca encontré en otros ojos lo que desbordaba tu mirada. Sólo encontré la nada, sin ti… sin ti… No sé como he podido sobrevivir hasta ahora. Eres todo lo que llena mi alma, todo lo que consigue que mi mente funcione. No te imaginas lo que me he arrepentido, las veces que te he pedido perdón en sueños, las veces que te besaba y te decía lo que hace mucho debería haber dicho. Te amo Sara, te amo tanto que he vagado como un muerto hasta que te volví a ver. Te amo porque eres la sonrisa en mi cara y los latidos de mi cuerpo. Porque eres la persona más maravillosa que jamás he conocido y porque estoy perdido sin ti. Lo eres todo Sara… siempre lo has sido todo y siempre lo seguirás siendo para mi >>

N {Propio}

miércoles, julio 25, 2012

Mariposas alzando el vuelo

La ventisca se fue disipando, dejando mi vista libre. 


Las mariposas echaron al vuelo, rompiendo las raíces. 

Mi mirada quedó prendida, de tus múltiples matices. 
Mis oídos encontraban lo que tú jamás me dices. 
Acaricio, acompasada, tu alma acalorada. 
Salvajemente nuestras bocas quedan encontradas. 
Nuestras manos unidas, nuestras melodías extendidas. 
Bésame hasta que de mí no quede nada. 
Confúndeme entre tus caricias y deja que me quede
con todas tus sonrisas.

N {Propio}

Al final del camino

Hay caminos inhóspitos, oscuros, difíciles. A veces no puedes seguir avanzando, a veces estas demasiado cansado. Se hace duro, cuesta arriba, imploras al universo que todo acabe, que se ilumine de una vez el sendero, un sendero enmarañado, lleno de imposibles curvas, donde no alcanzas a vislumbrar el final. No puedes más, y lo sabes. Pero debes continuar, debes seguir y no quedarte tirado en ese camino. Sabes que si eso ocurriera las espinas de ese camino acabarán con tu cuerpo y la neblina oscura y pesada que lo envuelve acabará con tu alma. Pero son tus ojos los que deben acostumbrarse a ella, son tus manos las que deben buscar las piedras, tus pies los que deben saltar las espinas. Es tu camino, un camino que tu decidiste, aunque a veces se vuelva imposible, aunque a veces no pudieras elegir alguna dirección, pero estás en él por algo. Sigues caminando por algo, por un final donde eso quede olvidado. Donde tu camino se abra y no tengas que volver la vista al horror ya sufrido. Tu mente respira aliviada y tus ojos gotean hasta formar pequeños charcos en la luz cada vez más clara. Sé donde estás, te veo llegar y sé que estas a punto de alcanzar mi mano, porque siempre he estado esperando. Esperando a que salieras de ese trecho ambiguo, de esos males causante de la neblina pesada. Coge mi mano, estoy al otro lado, siempre esperando. Esperando al final de un camino que yo ya he recorrido y que ha visto tu poderosa superación, tu fantástica valentía. Siempre esperando a que consigas llegar a la luz donde encontrarás mi apoyo y compañía.

N {Propio}

Las estrellas en tu suave pelo

Cosas bonitas pasarían,
cosas preciosas nos ocurrirían,
todas las cosas nos mecerían
si tú quedarte conmigo querrías.


Pasados momentos,

sobrenaturales presentes,
caricias acuosas
que van resbalando por nuestro 
idílico encuentro.


Amaneceres perdidos,

atardeceres encontrados en 
nuestras inseparables manos.


¿Cómo decirte que me muero por ti,

que vivo sólo para ti y que me pierdo
en tu alma sin querer encontrarme?


Porque te quiero, porque siempre

pensaré en esa palabra sin olvidar
tu nombre. Porque algún día comprenderás
las dimensiones del sueño que estoy viviendo,
siempre a tu lado,
siempre a merced de tus sonrisas,
al final de tus palabras y al principio
de tus jugosos labios.


Te quiero desde que descubrí

las estrellas en tu suave pelo,
desde que encontré la felicidad 
en tus perennes formas,
desde que entraste por la ventana
y jamás podrá escapar de mi tu
brillante estela.


Porque te quiero más que a mi ser,

más que al sol que el cielo brinda 
cada día, más que a la luna que 
acaricia nuestras vidas. Más de 
lo que jamás imaginaría.


N {Propio}

martes, julio 24, 2012

De los suspiros algo nace


De los suspiros algo nace

que no es la pena, porque la he abatido
antes de la agonía; el espíritu crece
olvida y llora:
algo nace, se prueba y sabe bueno,
todo no podía ser desilusión:
tiene que haber, Dios sea loado, una certeza,
si no de bien amar, al menos de no amar,
y esto es verdadero luego de la derrota permanente.



Después de esa lucha que los más débiles conocen.
hay algo más que muerte;
olvida los grandes sufrimientos o seca las heridas,
él sufrirá por mucho tiempo
porque no se arrepiente de abandonar una mujer que espera
por su soldado sucio con saliva de palabras
que derraman una sangre tan ácida.



Si eso bastase, bastaría para calmar el sufrimiento,
arrepentirse cuando se ha consumido
el gozo que en el sol me hizo feliz,
qué feliz fui mientras duró el gozar,
si bastara la vaguedad y las mentiras dulces fueran suficiente,
las frases huecas podrían soportar todo el sufrimiento
y curarme de males.



Si eso bastase: hueso, sangre y nervio,
la mente retorcida, el lomo claramente formado,
que busca a tientas la sustancia bajo el plato del perro,
el hombre debería curarse de su mal.
Pues todo lo que existe para dar yo lo ofrezco:
unas migas, un granero y un cabestro.


Dylan Thomas
Versión de Elizabeth Azcona Cranwell

lunes, julio 23, 2012

Agua sexual


Rodando a goterones solos,
a gotas como dientes,
a espesos goterones de mermelada y sangre,
rodando a goterones,
cae el agua,
como una espada en gotas,
como un desgarrador río de vidrio,
cae mordiendo,
golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del
alma,
rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro.

Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto,
un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,
un movimiento agudo,
haciéndose, espesándose,
cae el agua,
a goterones lentos,
hacia su mar, hacia su seco océano,
hacia su ola sin agua.

Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero,
bodegas, cigarras,
poblaciones, estímulos,
habitaciones, niñas
durmiendo con las manos en el corazón,
soñando con bandidos, con incendios,
veo barcos,
veo árboles de médula
erizados como gatos rabiosos,
veo sangre, puñales y medias de mujer,
y pelos de hombre,
veo camas, veo corredores donde grita una virgen,
veo frazadas y órganos y hoteles.

Veo los sueños sigilosos,
admito los postreros días,
y también los orígenes, y también los recuerdos,
como un párpado atrozmente levantado a la fuerza
estoy mirando.

Y entonces hay este sonido:
un ruido rojo de huesos,
un pegarse de carne,
y piernas amarillas como espigas juntándose.
Yo escucho entre el disparo de los besos,
escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos.

Estoy mirando, oyendo,
con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma
en la tierra,
y con las dos mitades del alma miro al mundo.

y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente,
veo caer un agua sorda,
a goterones sordos.
Es como un huracán de gelatina,
como una catarata de espermas y medusas.
Veo correr un arco iris turbio.
Veo pasar sus aguas a través de los huesos.

Pablo Neruda

Conmigo



Aprende a tocar conmigo el cielo y a sumergirte entre las melodiosas horas. Coge mi mano y alza el vuelo. Mira alrededor, todo pasa deprisa, todo se va quedando atrás pero nuestras manos siguen cogidas. Cosquillas en los sueños donde lo irrelevante se vuelve eterno, donde las miradas abarcan un fuego intenso y donde nuestro perenne deseo se perpetúa sin descanso. Consigue las sonrisas del corazón e imprime las notas de nuestra canción. Abrázame como si nuestro instinto animal tuviese perdón. Agarra mis muslos para alzarme en la continua sazón. Abre mi ser en una exquisita posición y contempla como mi alma se consume en nuestra deslumbrante absorción.

N {Propio}

miércoles, julio 18, 2012

Un agujero en mi camino

Cae como la noche helada, agarrotando cada músculo de mi cuerpo débil e impotente. Miro a mi alrededor y no se distinguir entre la oscuridad azechante. Me asfixio, me siento atrapada y me envuelvo en la más pura incertidumbre. Acostumbrada a temer lo que me rodea, estoy cansada. Alzo mis manos con valentía para acariciar la nada. Todo tiembla, pero sólo es mi cuerpo el que mantiene la danza. Busco, indago en la noche sin estrellas pues siento que me falta algo. Lo encuentro, pero sólo es un agujero muy profundo. Me angustio y siento que me falta el aire, pues el orificio se va tragando todo lo que me rodea, como el oxígeno. Palpo los bordes para sujetarme y de repente siento tranquilidad. Una red perfecta y bella va tapando la abertura . una red que va iluminando el camino que he recorrido. Unas manos la tejen, a la vez que me sujetan para no caerme dentro de la nada. Mi cuerpo va renaciendo, lleno de vida y pasión. Mi mente lúcida vislumbre la persona dueña de esas manos perfectas. Es alguien que se ha unido a mí en el camino, pero que no he distinguido por culpa de la oscuridad. Ahora aferro su manos y sólo puedo pensar en que nunca se suelten.

N {Propio}

Tu musa, tu amante



Componiendo cada letra, cada nota. Experimentando con la vida y los sentidos. Siénteme dentro, nublando tu mente mientras flota tu cuerpo. Haz de mí todo lo tuyo y comprueba que te tengo. Abraza mis tentáculos de pasión, drama y tensión. Compongo tu vida, siento tus lágrimas rozando mis versos. Soy tu noche y tu día. Soy lo que compensa los sentimientos perdidos, los sentimientos encontrados. Acaricio tus sueños para perderte en el aire, en el polvo de cada mañana. Soy tu risa, tu melancolía, tu odisea en esta composición efímera. Eternos romances, inciertas melodías. Sonando en tus labios, quizás soné en pasados, probablemente suene en futuros. Quiero atraparte dentro de mis notas y hacer que tu mente se vuelva loca en la revolución de tus sentidos. Te acompañaré siempre y me sentirás cerca. A veces me odiaras, pero incondicionalmente me amarás. Siempre en las vidas de este complejo y apasionado mundo me podrás encontrar.

No tengo edad, no tengo mirada ni cuerpo al que tocar. Soy como el viento que atraviesa tu cabello y hace que tu piel se excite. Intento calar entre tus persianas, colocarme en tus pestañas, atreverme a crear ceños fruncidos y caras de sorpresa. La que se crea de tus sueños y pensamientos, la que desahoga tus más sinceros movimientos. Tu corazón sangre conmigo y mis letras se vuelven convulsas e intocables. Tu boca se curva en un infinito más de alegrías y mis letras se vuelven pegadizas. Soy tu musa, tu amante y el todo que te envuelve. Soy la música que acompaña tu vida eterna.

N {Propio}

martes, julio 17, 2012

Hechizo penetrante


Amar con la suavidad de un hechizo penetrante. Sentir el rocío de la noche petulante. Aumentar mi respiración, sintiendo que se desboca mi corazón. Torbellinos de sencilla admiración. Amargos helechos de somnolencia eterna. Realidad causada de la ciega imaginación, sin distinguir mi alma entre los recortes de tu inspiración. Creando, mirando, sintiendo tu roce ambiguo, cubierto por el mar angosto. Amar con el toque de la nada y el cúmulo de un todo. Apartar las miradas, con quemaduras en la piel. Suspirar en los sueños, portadores de tu piel.

N {Propio}

viernes, julio 13, 2012

Realidad


Intento exprimir cada gota de mis sentimientos, aumentar mis sentidos y agarrarme a la realidad causante de mi desfallecimiento. No quiero volver al mundo de los sueños donde poco a poco voy perdiendo lo que en realidad tengo. No quiero contener mis pesares, mis lágrimas y quiero aferrarme al dolor para fortificar esta realidad que me ofrece varias oportunidades. No quiero perderme por el sendero oscuro de mis noches, ni dejarme arrastrar por un malestar incongruente. Quiero exprimir cada gota de mis pensamientos, aumentar las cosas bellas de mi vida y aferrarme a tu sonrisa. Quiero volar por esta vida y aprender de las equivocaciones cometidas. Quisiera arrancar los helechos que nublan mi mente, gritarle al mundo que estoy presente... que nada me hará menos fuerte.

N {Propio}

martes, junio 19, 2012

Condenándome

Húndete en la oscuridad de mi cuerpo, en la calidez de mi garganta, en la posada de mi alma. Lame cada gota de mi cuerpo, inspira cada suspiro de mis labios y mezcla tus sabores en la fragancia de mis sueños. Crea la humedad en mis ventanas y en las sabanas de nuestros momentos. Alza los brazos para tocar con los dedos el tejido de nuestros movimientos. Tómame, tócame, haz sentir que mis ojos se nublan de maldito placer, condenándome a necesitar cada parte de tu ser.

N. {Propio}

lunes, junio 18, 2012

Tuyo, mío y nuestro

Necesito tu respiración, tu valentía y seguridad ante la vida.
Necesito tu mirada posada en las estrellas y una sonrisa enmarcada en tu cara.
Necesito tu inspiración y tu mano en la mía.
Quiero tu alma como mía y que me pertenezcas para toda la vida.
Quiero ser tu apoyo y tu libertad.
Quiero que mi ser te pertenezca y que disfrutes acariciando cada curva de mi cuerpo.
Miro a mi alrededor, a mi lado y al frente, mas siempre verte abre las puertas de mi mente creando un mundo lleno de afectos, seguridades y defectos.
Amo tus errores y tu manera de levantarte con cada golpe.
Amo mi cuerpo sobre el tuyo formando un cuadro dibujado en las estrellas mientras nuestras esencias se pierden en el universo de nuestros besos y caricias.
Amo todo lo tuyo, mío y nuestro.

N {Propio}

sábado, junio 02, 2012

Política

‎- Papá, tengo que hacer un trabajo para la escuela. Te puedo hacer una pregunta?
- Claro, hijo. ¿Qué quieres saber?
- ¿Qué es la política?
- Bueno, tomemos nuestra casa como ejemplo. Yo soy el que traigo el dinero a casa, así que se me puede llamar “el capitalismo”. Tu madre es la que administra ese dinero, por lo que la podemos llamar “el gobierno”. Entre los dos cuidamos de ti y de tus necesidades, entonces tú serí­as “el pueblo”. A la sirvienta la podemos llamar “la clase trabajadora” y tu hermana pequeña sería “el futuro”. ¿Entiendes hijo?
- No estoy seguro. Tengo que pensarlo.
Esa noche, cuando el llanto de su hermanita lo despierta, el chico va a ver qué pasa. Al ver que la niña ha ensuciado el pañal, va a la habitación de sus padres pero se encuentra a su madre durmiendo profundamente. Va entonces a la habitación de la sirvienta, para descubrir a su padre en la cama con ella. El chico golpea la puerta, pero nadie lo escucha, por lo que vuelve a dormir a su habitación. A la mañana siguiente el niño le comenta a su padre:
- Papá, creo que ahora entiendo lo que es la política.
- Muy bien. ¿Me lo puedes explicar con tus palabras?
- Bueno, mientras el capitalismo se folla a la clase obrera y el gobierno no le hace caso a nada, el pueblo es ignorado completamente y el futuro está lleno de mierda!

{Humor Indignado 99%}

viernes, mayo 18, 2012

Desolación


La presión aplasta tu cráneo.
Las manos sobre la cabeza intentan agarrar lo que parece que va a explotar. Tienes miedo, sientes impotencia y sabes que tus gritos nadie los oirá. Las lágrimas caen sin descontrol por tus mejillas dejando un sabor demasiado amargo en tu boca. Todo tu ser tiembla. Tu estómago se encoge y tus pulsaciones se aceleran. Sabes que tu solo no puedes parar lo que ha empezado sin control, pero sabes que la única persona que puede pararlo no lo va hacer. Gritas en tu interior, te remueves y te acurrucas como un animal herido, sientes un tremendo vacío y una honda desolación... pero nada se mueve, nada más que sollozos salen de tu garganta y la ayuda no puede acudir a ti. Nada va a pasar hasta que tú mismo te canses de sufrir.

N {Propio}

martes, mayo 15, 2012

Ascuas


A veces sin mirar al cielo puedo notar cómo se cae sobre mí.
Intento recordar que hay barreras en mi alma que no se pueden
traspasar, protegiendo mi única fuerza inerte en una eterna noche.
Cojo las pesadas cadenas del cansancio que atan mi mente y las
destruyo para vislumbrar lo que de verdad me importa.
Mi cuerpo desnudo entre las ascuas de una vida, sin saber si
serán prendidas o se apagarán para dejar mi habitación vacía.
Comprendo esta vida y la piel roja e hinchada que la envuelve. Esos
ríos amargos ya han pasado antes por ella, dejando una muñeca hueca.
Abismos incomprensibles intentan ser sorteados por mis pies,
dando pequeños saltos como una niña pequeña, para volver
a poner aquellas sonrisas en mi cara mientras la piel se cuartea.
Trato de agarrar esa mano, esa mano... pero mi orgullo me patea
más y más abajo, separándome de lo único que me queda.
Quiero forjar el valor para luchar contra mí misma, para arrancarme
esta envoltura roja e hinchada y besar cada litro de tu alma.

N. {Propio}

viernes, febrero 10, 2012

"Un asunto ruidoso. Matrimonio sin hombre"

Hay historias que merecen ser contadas incluso 111 años después de que ocurriesen, incluso 104 años después de que el sistema jurídico-social decidiese avalarlas. Esta es una historia personal, de las que hacen la Historia, una de tantas, una de las que no se cuentan en los libros canónicos.

 Portada del libro 'Marcela y Elisa. Más allá de los hombres', de Narciso de Gabriel (Ed. Libros del Silencio, 2010)
Portada del libro 'Marcela y Elisa. Más allá de los hombres', 
de Narciso de Gabriel (Ed. Libros del Silencio, 2010)
1901 vuelve a la actualidad desde el 22 de noviembre del 2011 hasta finales de este mes en la sala NORMAL, dentro del 5º festival A Coruña Visible. La exposición de Marcela y Elisa recrea documental y artísticamente la vida de dos gallegas que deciden casarse en A Coruña sin Ley 13/2005 mediante. Puede decirse que fue el primer matrimonio lésbico de España, ya que nunca llegó a anularse.

Antes de remontarnos al 8 de junio de 1901, debemos detener el retroceso en el tiempo. El 9 de mayo de 1993, Narciso de Gabriel, catedrático de Teoría e Historia de la Educación, investiga sobre los expedientes disciplinarios en la docencia del siglo XX. Entre casos de amancebamiento y falta de dedicación descubre un recorte de La Voz de Galicia: “Un asunto ruidoso. Matrimonio sin hombre”. Unas líneas, a las que tal vez otra persona no le habría dedicado mayor 
 atención que el simple deslizar los ojos sobre la página, desataron la curiosidad de Narciso de Gabriel: “Lo primero que me cuestioné fue qué podía llevar a dos mujeres a hacer tan pública su relación en un momento en el que resultaba inimaginable una unión romántica entre dos mujeres. La intensidad del amor que desprendía el relato me llevó a una investigación que aún a día de hoy presenta vacíos en su narración”.

Entre prensa sensacionalista de la época, extensa documentación social y fuentes vivas que solo habían escuchado rumores como leyendas, pero sin las voces de las protagonistas, su singladura logró materializarse en un libro publicado en gallego en 2008, ‘Elisa e Marcela. Alén dos homes’ (Libros da Brétema), reeditado en castellano en 2010, ‘Elisa y Marcela. Más allá de los hombres’ (Libros del Silencio). De los casi veinte años de fascinación por un amor que toma tanta relevancia en esa Historia de la lucha por las libertades, Narciso de Gabriel extrae como conclusión que “debemos organizarnos de manera que la gente no tenga impedimento para expresar sus afectos y sus preferencias sexuales”. Este salvoconducto no surgió en España hasta el 30 de junio de 2005, cuando ya nos creíamos inmersos en la era del progreso, tan poco hartos de comprobar que la historia no se escribe en línea recta. ¿Cómo decidieron casarse dos mujeres en una Galicia empobrecida y obligada a emigrar? La única respuesta: el amor, “ese escándalo asquerosísimo dado por dos mujeres”, según las crónicas de El País, uno de los muchos medios lapidarios.

Marcela y Elisa se conocieron en el mismo lugar donde se expone la recreación de sus vivencias. NORMAL era una escuela para maestras, donde ambas cursaban sus estudios. Aquella amistad se forjó de una manera intensa, tanto que los padres de Marcela optaron por enviarla a Madrid. Sin embargo, la distancia nunca las alejó y a su regreso decidieron marchar a Dumbría, un pueblo de la zona costera de la provincia de A Coruña. Dos maestras viviendo juntas. En aquella época, el 40% de las gallegas eran solteras, por lo que nada resultaba extraño, ni siquiera los 11 kilómetros que cada noche recorría Elisa para ver a Marcela en unos meses que vivieron en localidades distintas. Lo que sí comenzaban a alarmar eran las riñas en las que Elisa se ganó el mote ‘El Civil’ y en las que mostraba el ‘Despertador’, su inseparable revólver.

El único disparo que dio fue al patriarcado decimonónico: aquellas discusiones justificaron una falsa emigración de Elisa a Sudamérica, a partir de la cual aparecería en escena el futuro marido de Marcela. ‘El Civil’ se transformó en Mario mediante una inteligente treta con la que consiguió su identidad legal convirtiéndose al cristianismo, alegando que había pasado toda su infancia en Londres, donde le habían imbuido el protestantismo, tan temido en la España de comienzos del siglo XX. Cambió faldas por trajes de hombre. El travestismo era una práctica común entre las mujeres que querían realizar tareas exclusivas del sexo masculino, como ir a la universidad o al ejército.

Así, el 8 de junio de 1901 Elisa-Mario y Marcela lograron casarse en la iglesia de San Jorge de A Coruña, incluso a sabiendas del padrino, que aceptó el hermafroditismo como última excusa de Elisa para justificar su adopción del rol masculino al completo. “Podría justificarse esta unión en el hecho de que Marcela estaba embarazada. Ignoro si fue una estrategia para legitimar el matrimonio o bien un embarazo no deseado del que Elisa querría participar dando cobertura, pero en la época los hijos ilegítimos estaban a la orden del día. Valorando la historia en su conjunto, pienso que se trata de una estratagema para que nadie dudase de la identidad masculina de Elisa y así avalar su unión”, aclara Narciso de Gabriel.


Aquí se produce un punto de inflexión, en el que las protagonistas podrían no haber trascendido nunca. Cometieron la imprudencia de casarse como si fuese posible y de regresar a Dumbría. Poco tiempo de engaño permitió el bigote de Elisa-Mario. Tuvieron que huir a Portugal, fueron encarceladas y victimizadas por la prensa española y portuguesa para finalmente obtener el perdón por tratarse de “dos mujeres inconscientes de sus actos”, según recogen periódicos portugueses. Nuevamente otra huida. “Tuvieron que huir del amor, de esa mierda de amor, para amarse”, como apunta el escritor Manuel Rivas en una obra de la exposición.

Se establecieron en Buenos Aires, donde comienza a cortarse la retransmisión. Urdieron un plan de matrimonio de Elisa con un hombre de edad avanzada con la esperanza de poder vivir las dos bajo el mismo techo, ya que la precaria economía no les permitía hacerlo. Elisa nunca quiso mantener contacto con su marido, quien a su vez desconfiaba del afecto tan profundo que siempre expresaba por una mujer a la que presentó como su prima, Marcela, quien aparecía por el hogar con su niña en brazos.

Representación artística del camino cronológico y espacial que recorrieron Marcela y Elisa

Representación artística del camino cronológico y 
espacial que recorrieron Marcela y Elisa

Resulta difícil conocer lo que siempre se entendió como algo que no debería ser de dominio público, como apuntaban los periódicos que se jactaban de mayor seriedad y profesionalidad. Últimas noticias del pasado: de Marcela y su hija se pierden los pasos hasta en el listín telefónico. De Elisa se busca una maleta que portaba antes de suicidarse en Veracruz, según pudo conocer el investigador Narciso de Gabriel en 2010.

De Elisa y Marcela a Marcela y Elisa
 
Del libro a la exposición. NORMAL, un centro que cumplió un año el 8 de febrero, se constituye como un espacio de intervención artística con una vocación más allá de la museística. En una sala adyacente a la exposición, la historiadora Antía Otero imparte un taller de creación artística actual. Precisamente, como creadora, toma parte de la recreación del enlace de Marcela y Elisa en una videocreación: “Esta pieza, como toda la muestra, no quiere contar la historia, ya que para eso existe el libro. Me interesa la revisión de lo que significó para ellas en un sentido profundo. Por eso, porque son las protagonistas, las obras no aparecen firmadas por sus autores”.

En un bosque de piedras dos bailarinas se acercan esquivando los obstáculos. El arte como hilo conector del activismo LGTBQ. Maletas con fotomontajes de los escenarios de su amor, un pupitre donde escribir libremente cualquier pensamiento, un desfile de muñecas entrelazadas y, en la entrada, la imagen del fotógrafo Sellier, uno de los introductores de los métodos cinematográficos en España. Una pareja como otra cualquiera, encubiertas bajo los roles hombre-mujer de la época, como tantas otras que el colectivo A Coruña Visible muestra en el mismo espacio.

Un entramado de alambre de espinas traza su historia y sus localizaciones. Un nudo encuentra el final en Veracruz. Otro, como los buenos relatos, permanece abierto, suspendido en una aparente ingravidez a la que la directora Isabel Coixet -autora de cintas como ‘A los que aman’- le dará forma cinematográfica en 2013.

De Marcela y Elisa a Guillermina y Estela
 
De las primeras en casarse sin reconocimiento legal, a las primeras en hacerlo bajo la Ley 13/2005. 6 de enero de 1999, Santiago de Compostela. “Yo le pregunté si quería subir a casa, a lo que me contestó que vendría si la invitaba a un café”-, recuerda Estela y, dirigiéndose a Guillermina: “Fuiste mi mejor regalo de Reyes”.

La historia de Guillermina y Estela enternece por la fortaleza que implica luchar contra las convenciones cuando una ley acredita la igualdad jurídica, pero no la social.


Desde aquel café en casa de Estela, Guillermina, divorciada y con tres hijas, dejó de ser “madre, amiga y buena profesional” para, de repente, verse reducida a ser “la lesbiana”. “Hay una parte de mi vida profesional y personal que no está aprovechada. Esto me hizo sufrir mucho en su momento, pero quienes me rechazan por mi condición se lo pierden -resuelve Guillermina-. Estela y yo hemos aprendido a vivir sin muchas cosas”.

Tras darse cuenta de que “la que veía en el espejo” no era ella, Guillermina dejó su matrimonio, del que nacieron tres hijas, para “vivir la vida de verdad”, no aquello que les “habían vendido” y que nos les convencía: “Te casas, tienes hijos y todo va sobre ruedas, pero al amor y al desamor se llega en pareja. Tras mi separación, tuve que aceptar muchas críticas, incluso de aquellas mujeres que también sufrían otras situaciones igualmente terribles. Y es que las mujeres tenemos historias muy duras. Yo no las cuestioné jamás, siempre he luchado y lucharé por ellas”.

Enlace entre Guillermina y Estela, una de las primeras mujeres en casarse en Galicia en 2005
Enlace entre Guillermina y Estela, una de las 
primeras mujeres en casarse en Galicia en 2005
Enlace directo con 1901, la sorpresa de los vecinos al reconocer a Elisa en Mario. “La primera etapa, tras mi divorcio, fue sin duda la peor -recuerda Guillermina-. Mi obsesión era cuidar de mis niñas. Me di cuenta de que al menos lo había hecho bien cuando a mi pequeña, con diez años, le preguntaron si su madre era bollera y ella respondió: “No, mi madre es lesbiana y es feliz. ¿Y la tuya?”. A pesar de la valentía de su propia hija, Guillermina, profesora de secundaria y bachillerato, manifiesta que la homosexualidad es peor aceptada por gente de quince años que por personas adultas, como su madre quien, a sus ochenta años, “vio a Estela con buenos ojos por saber que hay un amor y un cuidado profundo entre ambas”.

La asignatura pendiente de la educación es repensar el amor sin el adjetivo de romántico. Puntualiza Estela: “Hay pocos referentes lésbicos. Nosotras, que ya llevábamos quince años juntas, nos casamos para reivindicar la ley. Lo hicimos para ejercer nuestros derechos, normalizando una relación que en numerosas ocasiones sigue provocando gestos airados que duelen más que los insultos”. Guillermina corta con cariño las palabras de su esposa: “No importa. No creo que nadie ponga en duda nuestro amor después de todas las críticas. Hay gente que se separa por un cuarto de baño, nosotras ya nos casamos con traje ignífugo”.

sábado, enero 28, 2012

Tu mundo


Aprovechando los rayos de sol, sigo con la mirada las gotas de rocío. Tirada en la hierba, mis huesos notan las huellas del frío que ha dejado la noche. Sigo en la misma posición que doce horas antes, admirando el cielo y sus cambiantes colores, dando formas extrañas y magníficas a la vegetación de mi alrededor. Durante todo ese tiempo, he podido escuchar infinidad de sonidos que han ido formando la propia melodía de la naturaleza, llena de armonía y paz.

Me levanto y estiro mis músculos engarrotados. Paseo por los caminos que denotan los pasos pasados de animales y seres humanos. Mis pensamientos se llenan de vivencias, direcciones, aventuras, penurias que pueden conllevar esas huellas. Entonces empiezo a escuchar el agua correr, de forma sinfónica, y me dirijo hacia ella.

Descubro un riachuelo con una pequeña cascada entre las rocas y mi alma se llena ansia por probar el agua cristalina. Me quito la ropa manchada por la hierba e introduzco mi cuerpo en el río. Me sumerjo admirando los colores que se forman y los rayos que se sumergen conmigo. Siento el frío como pequeñas agujas en mi piel, pero no me importa. Sigo a las pequeñas criaturas que nadan nerviosas e intento imitarlas. Mi mente imaginativa mira la escena pensando que los animales juegan conmigo. Salgo a la superficie y nado hasta la pequeña cascada. Me siento en una de las rocas para admirar el paisaje y descubro en una de las rocas, medio oculta por el follaje, un grabado que puedo leer con facilidad. Sorprendida por las palabras, me quedo sumergida, pero esta vez en mis propios pensamientos.

Éstas dicen “Soy tú, tu madre, tu padre, tu abuelo, tu hermana, tu hogar, tu alimento, tu refugio, el aire que respiras, el camino que sigues, el espectador de tu vida, soy tu mundo... ¿Por qué no me quieres como yo a ti? ¿Por qué no me cuidas?”.

N {Propio}

jueves, enero 26, 2012

Practicar sexo reduce el estrés


Cuanto más sexo practicamos, más bajos son los niveles de estrés del organismo. Así se desprende de un reciente estudio llevado a cabo por Benedetta Leuner y sus colegas del Instituto de Neurociencia de la Universidad de Princeton (EE UU) del que se hacía eco la revista científica PLoS One.

En una serie de experimentos, Leuner y su equipo demostraron que si bien una experiencia sexual aislada causa un aumento a corto plazo en el nivel de cortisol (la hormona del estrés) en roedores, tal y como ocurre tras el ejercicio físico, múltiples experiencias sexuales a diario durante un período de dos semanas consiguen reducir drásticamente la liberación de cortisol. A este efecto anti-estrés se suma que practicar sexo asiduamente aumenta la neurogénesis (formación de nuevas neuronas) y el número de conexiones entre células nerviosas, además de reducir drásticamente los niveles de ansiedad.

Enlace 

martes, enero 24, 2012

El síndrome de Alicia en el País de las Maravillas

“Un día vi cómo los libros de mi hermana se volvían más grandes y cómo mi padre se hacía tan pequeño como un muñeco”. “Siento que mi cuerpo crece y crece hasta que parece ocupar la habitación entera”. Son algunas de las sensaciones que caracterizan al síndrome de Alicia en el País de las Maravillas, que suele afectar a niños y adultos con migraña.

Investigadores gallegos han estudiado un caso excepcional de este trastorno neurológico en una niña de ocho años de edad que nunca antes había tenido migraña. Sus observaciones se publican en el último número de la Revista de Neurología.“La niña, que sufrió trastornos de la percepción visual todos los días durante un mes y cada dos o tres días en las dos semanas siguientes, empezó con los síntomas sin haber tenido antes cefaleas”, explica a SINC María José Corral Caramés, autora principal del estudio y pediatra del Centro de Salud A Ponte (Orense).

Los pacientes que sufren este síndrome perciben alteraciones en la forma, tamaño y situación espacial de los objetos, así como distorsión de la imagen corporal y del transcurso del tiempo. También se han asociado otras ilusiones visuales como palinopsia (imágenes múltiples), acromatopsia (no percepción del color) y prosopagnosia (incapacidad de reconocer caras).

Según los expertos, las personas afectadas por el síndrome de Alicia en el País de las Maravillas son en todo momento conscientes de la naturaleza ilusoria de sus percepciones. Sin embargo, éstas son lo suficientemente intensas como para que tengan que mirarse en un espejo para comprobar su talla.

Aunque las pruebas diagnósticas aún no han permitido identificar ningún área cerebral específicamente afectada, los resultados de los estudios realizados en pacientes en su fase aguda mediante tomografía computarizada revelan áreas de hipoperfusión en las proximidades del tracto visual y córtex asociado, lo que podría explicar las quejas visuales de los pacientes.

Los científicos sospechan que Charles Lutwidge Dodgson, conocido bajo el pseudónimo de Lewis Carroll y afectado por migrañas, pudo sufrir el síndrome, de forma que las experiencias de la joven Alicia fueran bien conocidas por su creador.


Enlace 

El espejo


Había una vez en Japón, hace muchos siglos, una pareja de esposos que tenía una niña. El hombre era un samurai, es decir, un caballero: no era rico y vivía del cultivo de un pequeño terreno. La esposa era una mujer modesta, tímida y silenciosa que cuando se encontraba entre extraños, no deseaba otra cosa que pasar inadvertida.
   
Un día es elegido un nuevo rey. El marido, como caballero que era, tuvo que ir a la capital para rendir homenaje al nuevo soberano. Su ausencia fue por poco tiempo: el buen hombre no veía la hora de dejar el esplendor de la Corte para regresar a su casa.
   
A la niña le llevó de regalo una muñeca, y a la mujer un espejo de bronce plateado (en aquellos tiempos los espejos eran de metal brillante, no de cristal como los nuestros). La mujer miró el espejo con gran maravilla: no los había visto nunca. Nadie jamás había llevado uno a aquel pueblo. Lo miró y, percibiendo reflejado el rostro sonriente, preguntó al marido con ingenuo estupor:
   
— ¿Quién es esta mujer?
   
El marido se puso a reír:
   
— ¡Pero cómo! ¿No te das cuenta de que este es tu rostro?
   
Un poco avergonzada de su propia ignorancia, la mujer no hizo otras preguntas, y guardó el espejo, considerándolo un objeto misterioso. Había entendido sólo una cosa: que aparecía su propia imagen.
   
Por muchos años, lo tuvo siempre escondido. Era un regalo de amor; y los regalos de amor son sagrados.
  
Su salud era delicada; frágil como una flor. Por este motivo la esposa desmejoró pronto: cuando se sintió próxima al final, tomó el espejo y se lo dio a su hija, diciéndole:
   
— Cuando no esté más sobre esta tierra, mira mañana y tarde en este espejo, y me verás. Después expiró. Y desde aquel día, mañana y tarde, la muchacha miraba el pequeño espejo.
   
Ingenua como la madre, a la cual se parecía tanto, no dudó jamás que el rostro reflejado en la chapa reluciente no fuese el de su madre. Hablaba a la adorada imagen, convencida de ser escuchada.
   
Un día el padre la sorprende mientras murmuraba al espejo palabras de ternura.
   
— ¿Qué haces, querida hija?, le pregunta.
   
— Miro a mamá. Fíjate: No se le ve pálida y cansada como cuando estaba enferma: parece más joven y sonriente.
   
Conmovido y enternecido el padre, sin quitar a su hija la ilusión, le dijo:
   
— Tú la encuentras en el espejo, como yo la hallo en ti.

Enlace  (Cuento Japonés)

sábado, enero 21, 2012

Alzando los brazos

Inspiro las melodías de un resonar fundido con los lienzos del ayer.

Infundo hierro a mis espadas para hacerlas fortalecer contra los miedos de las noches más largas.

Imagino el aleteo de un pájaro entre brumas de ceniza, como mi alma, sobrevolando el volcán de tu mirada.

Intento mostrar de mi ser, entre la armonía de doble filo, lo que siento y probablemente siempre sentiré.

Impongo mi voz en la tormenta de una pobre esencia perdida por la incertidumbre del mañana, sin saber en esta vida lo que tiene sentido.

Interminables horas, confundiendo el ser con la mente, lo real con el sueño. Imaginando lo relativo de un mundo  sin entrañas. Componiendo mi palabra ante las nuevas ideas. Creando sentimientos que inspiran la libertad como si la vida les fuera en ello. Alzando los brazos para poder volar con el grito de mi corazón en las manos. Mirando al destino, desafiándole a duelos inmortales. Controlando mis puños ante los golpes de la sociedad perpetua. Callando las inestables melodías de mi alma, sufriendo por los gritos sin volumen que se alzan entre las personas de este mundo lacerante.


Inspiro tu esencia, provocativa y estimulante. Me coges de la mano, apartando los pensamientos agobiantes portadores de los miedos.

Infundo fuerza a mi mano para no soltar lo que mantiene mi alma en calma.

Imagino los sentimientos comprendidos en un solo cuerpo, moviéndose en danzas eternas.

Intento seguir el ritmo de tus pasos, creando nuestro propio camino.

Inimaginables torbellinos con nuestros nombres grabados van destruyendo los temores de los días más tediosos. Dando sentido a nuestros sueños, proyectos de nuestra realidad. Mirando la otra cara de la moneda, donde las sonrisas envuelven la oscuridad y alumbran las calles. Alzando los brazos, volando con el aullido de millones de sentimientos envueltos en la esperanza y la libertad. Ilusiones que van dando forma al destino, levantando nuestras almas de los golpes más duros. Creando un mundo donde tiene cabidad el amor y las ideas de la gente.

N {Propio}

Thomas Bergersen - Starvation


viernes, enero 13, 2012