lunes, noviembre 28, 2011

Caras conocidas

Siento como me envuelve el viento. Siento como mi cuerpo flota. Mi alma está en calma. Mi ser se arremanga los sentidos para gritarle al mundo lo que soy, para gritarle al mundo lo que siento. Miro a mi alrededor, veo caras, veo manos, y nadie me dice nada. Intento hacer que me escuchen, intento que oigan mis gritos. Explico que soy como soy, explico que siento lo que siento, y sólo algunas caras se giran, sólo algunas manos me cogen. Intento recordar. Son aquellas caras que se clavan en mi alma. Son las que recorren caminos conmigo y las que derraman sonrisas en mi causa. Son aquellos a los que llaman amigos. Observo que ellos me escuchan, observo que ellos me aclaman. Intento no perderme entre las demás caras, intento no vacilar sin miedo a nada...

N {Propio}

jueves, noviembre 17, 2011

Las 20 mujeres más destacadas de la Historia

Vamos a rendir un tributo a la mujer. Repasemos la vida de 20 personalidades que han hecho historia. Desde escritoras, como Carmen Martín Gaite, hasta políticas, como Benazir Bhutto. Y científicas, cantantes, princesas...


Cleopatra VII, reina: Cleopatra Filopator Nea Thea (69-30 a. C.) heredó de su padre el trono de Egipto. Sus amores con Julio César y Marco Antonio la convirtieron en una de las soberanas con más poder de la antigüedad.

Juana de Arco, heroína: La combatiente francesa (1412-1431) asumió el mando del ejército real galo en varias batallas durante el reinado de Carlos VII. El papa Benedicto XV la nombró santa en 1920. Murió en la hoguera por herejía.

Ana Bolena, reina consorte: La segunda esposa (1501-1536) del monarca inglés Enrique VIII murió decapitada en la Torre de Londres después de que su marido la acusara de adulterio. Su propio padre, sir Thomas Boleyn, la condenó.

Emilia Pardo Bazán, escritora: De la pluma de esta autora coruñesa (1851-1921) surgieron ensayos, críticas, piezas periodísticas y, sobre todo, novelas. Por títulos como Los pazos de Ulloa se la considera introductora del naturalismo en España.

Maria Curie, científica: Maria Sklodowska (1867-1934) tomó el apellido de su marido, Pierre Curie. Por su nación de origen, Polonia, dio nombre a un elemento químico. Pionera en el estudio de la radiactividad, obtuvo dos premios Nobel.

Mata Hari, espía: Margaretha Geertruida Zelle (1876-1917) se sirvió de su capacidad de seducción para trabajar como espía de los franceses para el Gobierno alemán. Un tribunal francés ordenó que muriera fusilada por alta traición.

Virginia Woolf, escritora: Por la vivienda londinense de Bloomsbury de esta novelista (1882-1941) pasaron autores como J. M. Keynes y E. M. Foster. La autora de Las olas se suicidó ahogándose por miedo a una incipiente locura.

Dolores Ibárruri, política: La Pasionaria (1895-1989) militó en el Partido Socialista Obrero Español antes de pasar a formar parte del Partido Comunista. Es famosa su frase "¡No pasarán!", en referencia a las tropas franquistas.

Frida Kahlo, pintora: Un accidente que la obligó a llevar corsé hizo que esta mexicana (1907-1954) se iniciara en la pintura, trabajo por el cual conoció al que fue su marido, Diego Rivera. Pintó sobre todo autorretratos de tinte surrealista.

Teresa de Calcuta, misionera: Gonxha Agnes (1910-1997) fundó la congregación Misioneras de la Caridad para ayudar a los pobres. Dos años después de su muerte, Juan Pablo II abrió la causa de su canonización. Recibió el Nobel de la Paz en 1979.

María Callas, soprano: Está considerada una de las mejores sopranos de todos los tiempos (1923-1977). Trabajó con los más importantes directores de escena y orquesta del mundo. Su éxito profesional fue parejo a una convulsa vida personal.

Edith Piaf, cantante: Criada por su abuela, que regentaba una casa de prostitutas, Edith (1915-1963) reveló su talento y su gran voz en las canciones populares que cantaba en las calles junto con su padre, Louis A. Gassion.

Indira Gandhi, política: Hija de Jawaharlal Nehru, el primer primer ministro de la India, fue Primera Ministra de su país en dos ocasiones hasta su asesinato en octubre de 1934. Estratega y pensadora política brillante.

Evita Perón, política: Marcada por una niñez en el campo e hija no reconocida, Eva (1919-1952) trabajó como actriz, modelo y locutora y se casó con el presidente argentino Perón. Luchó por los derechos de los trabajadores y de la mujer.

Carmen Martín Gaite, escritora: Esta salmantina (1925-2000) fue la primera mujer galardonada con el Premio Nacional de Literatura. También recibió el Nadal –por la novela Entre visillos– y el Príncipe de Asturias, entre otras condecoraciones.

Marilyn Monroe, actriz: Norma Jean Mortenson (1926-1962) protagonizó clásicos como Con faldas y a lo loco, pero sobre todo fue un mito erótico del siglo xx. Se dice que tuvo un romance con los hermanos Robert y John F. Kennedy.

Grace Kelly, actriz: Esta estadounidense (1929-1982) abandonó su carrera como estrella del celuloide para casarse, en 1956, con el príncipe Rainiero de Mónaco. Murió en accidente de tráfico cuando viajaba con su hija Estefanía.

Pilar Miró, cineasta: Licenciada en Periodismo y Derecho y graduada en Cinematografía, esta madrileña (1940-1997) comenzó su carrera profesional en Televisión Española. En cine dirigió Beltenebros, El perro del hortelano...

Benazir Bhutto, política: Líder del Partido Popular de Pakistán (1953-2007), fue la primera mujer que ocupó el cargo de primer ministro de un país musulmán. Dirigió Pakistán en dos ocasiones. Fue asesinada en plena campaña política.

Diana de Gales, princesa: Conocida como la princesa del pueblo (1961-1997) por su actitud solidaria con los más desfavorecidos, estuvo casada con Carlos de Inglaterra, con quien tuvo a los príncipes Guillermo y Enrique.

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lunes, noviembre 07, 2011

Sábanas mojadas

Acércate a mis deseos en las noches
ardientes donde los fuegos se consumen
entre perlas de sudor hasta alcanzar
el amanecer.

Registra cada hito de las dunas de 
mi piel.

Lame cada rincón de mi ser,
encontrando mis secretos de mujer
hasta que mi garganta 
gima de placer.

Haz que sienta como un
máximo gozo recorra mis entrañas
hasta desprenderse en las
sábanas mojadas.

N {Propio}

sábado, noviembre 05, 2011

Las gotas de la noche

Cierro los ojos… siento el sol en mi cara y sólo puedo imaginar tu roce.
Camino entre las flores, componiendo mi imaginación llena de imágenes de tu rostro.
Admiro la luz entre los árboles y siento que la nostalgia me envuelve.
Podría pasar el invierno helado y seguir ardiendo en mi interior…

Admiro tu pelo bailar con el viento y las gotas de la noche resbalando por tu pecho.
Observo tu mirada posada en las estrellas, y encuentro mi paz en ella.
Bailo a tu alrededor buscando tu mano y cuando la encuentro se detienen los minutos para mostrarme el camino que seguiremos juntas…

Me hablas y tu voz resuena en mi mente como melodía cantada por dioses.
Me dices que algo sientes, y el mundo se detiene para decirme que algo importante va a suceder.
Me agarras de la cara y yo no puedo evitar abrazar tus sinuosas caderas…

Cuando te voy a decir lo que yo siento, me detienes con un beso y tu sonrisa me dice que nuestros sentimientos no tienen nombre.
Acaricio tu silencio y me parece lo más hermoso que he escuchado nunca.
Me aferro a tus abrazos mientras el tiempo pasa, y el sol florece por nuestra ventana.

Mi mente no deja de pensarte, mi alma no deja de sentirte, mi cuerpo no para de temblar.
Nuestra memoria queda grabada en el fuego ardiente de nuestras miradas, en las noches llenas de música vibrante.
Mientras hacemos el amor nuestros cuerpos se fusionan en uno sólo, y comprendemos…

Comprendemos que nuestras almas sangrarían si algo malo nos pasara. Que nuestro futuro está escrito junto. Que nuestra vida se derramaría sin nuestras sonrisas. Que las noches quedarían vacías sin nuestras caricias…

N {Propio}

viernes, noviembre 04, 2011

Aiden


En un mundo lejano, en el cielo brillaba una estrella, luminosa, hermosa y de una especie de hielo, con un brillo misterioso y una grandeza amenazante. Un reino estaba debajo de la estrella, y de todos los lugares iba la gente para poder verla, y quedaban maravillados. El lugar era próspero y feliz, pero su reina nunca salía de su palacio para disfrutar de su pueblo. Muchas historias corrían acerca de la reina de aquel lugar, pero nadie sabía la verdad. Algunos contaban que su única hermana calló en un lago helado y se ahogó. Otros cuentan que su esposo murió de una forma terrible y la reina no lo pudo soportar. En lejanos lugares narraban que la reina quería ser hermosa para siempre y confió en una poderosa bruja que llena de envidia y maldad, le echó una maldición y la reina se convirtió en un monstruo feo y horroroso. La gente del mismo reino decía que su reina estaba hechizada y atada a una eternidad que ni ella misma soportaba y cansada de la vida en su palacio se encerraba. Lo malo de todo esto era que ninguno llevaba la razón, pero algunos se acercaban.

Muchos años atrás, una poderosa hechicera, llena de vitalidad, sabiduría y belleza, disfrutaba de la vida. La hechicera se llamaba Aiden y llena de sueños la joven más poderosa quería llegar a ser, para darle a su pueblo prosperidad y bienestar. Mas un día, mientras la hechicera se bañaba en un lago, un joven en el camino calló de su montura y se dio un fuerte golpe en la cabeza. La hechicera, llena de compasión, le llevó a su cabaña y le curó la herida. El joven estaba muy agradecido, y le contó que estaba viajando por los bosques para formarse como hombre y aprender de la tierra de la que eran hijos. Los dos jóvenes pasaron largo tiempo juntos y aprendieron el uno del otro, y Aiden dejó apartados sus estudios.

Un día, una aprendiz de hechicería fue a visitarla para agrandar su sabiduría y poder. La joven la acogió y compartió con ella hechizos y conjuros. La huésped observó con curiosidad como Aiden y el joven disfrutaban juntos y compartían una gran felicidad. Entonces su corazón se llenó de envidia y quería ese joven para ella.

Esa misma noche, el joven le confesó a Aiden que le amaba por encima de todo y que quería casarse con ella. La poderosa hechicera le respondió que también sentía algo muy fuerte por él y que sí que quería casarse. Emocionado, le confesó que era príncipe y que pronto heredaría el reinado de su padre y que eso podría complicarlo, pero eso a ella no le importaba, sólo le importaba que iban a luchar por su amor por encima de todo.

El joven príncipe, lleno de felicidad, se puso a tocar el violín y la huésped se ofreció para servir bebida y brindar por el acontecimiento. Entonces, llena de rabia y envidia, de sacó un pequeño saquito con unos polvos y los echó a uno de los vasos para dárselos a la poderosa hechicera. Cuando el joven hubo acabado su trago, pidió más, lleno de euforia, y su joven amada  le ofreció su vaso, pues ella no bebía. Aiden estaba tan emocionada que no se dio cuenta del veneno que contenía.

El joven frenó la celebración, pues se encontraba terriblemente mal. Cayó al suelo, pálido y débil, y Aiden, intentando mantener la mente fría, olió el vaso del que había bebido. Llena de rabia miró a su aprendiz comprendiendo lo que había pasado. La joven hechicera, aprovechando la confusión y la primacía por salvar al joven, consiguió huir.

Aiden no iba a seguirla por ahora, lo que le importaba era salvar a su amado. Pero no sabía cuál era el veneno que  había tomado y la vida se le escapaba rápidamente. Nerviosa, utilizó casi todo su poder para atrapar a su amado en una especie de hielo que petrificó su último aliento de vida. Aiden, mientras recuperaba sus fuerzas, investigó el veneno, y descubrió que era el que había ayudado a preparar con su aprendiz y recordó que la joven quería preparar uno letal y sin ningún remedio, aunque ella se lo había prohibido. Aiden pasó sus años intentando encontrar una cura, pero su poder menguaba con el paso de los años. Consciente de que perdía su poder, puso a su amado petrificado en un lugar seguro…

La reina que nunca salía de su palacio llamada Aiden, pasaba los días en su laboratorio y las noches mirando la estrella de hielo, llena de amargura. Mantenía su reino en paz, pero sus habitantes nunca descubrieron de dónde venía su pesar.

N {Propio}

¿Qué crees?



Compadecer, sufrir, amargar, ocultar, mentir, agobiar, conspirar, mentir, desconfiar, odiar, atar, aparentar... ¿Crees que después va amar?

Compartir, disfrutar, regalar, sonreir, sorprender, experimentar, aprender, aconsejar, querer, acompañar, suspirar, prometer, gozar, apasionar, besar, abrazar, mirar, pensar, actuar, confiar... ¿Crees que después va amar?

Compadezco a las personas que sufren amargamente por ocultar lo que de verdad sienten. Mienten y conspiran, entonces se agobian ante las mentiras por aparentar lo que no son. Desconfían, y eso les ata a su propio odio y soledad. Creen que el amor no existe. No, no creo que después vaya amar.

Comparto mis pensamientos, regalo sonrisas y disfruto con eso. Me sorprenden y a la vez sorprendo al experimentar cosas sin igual. Aprendo de errores, de consejos y de retos. Acompaño en los peores momentos y me acompañan hasta las puertas de mi infierno. Me prometen un gozo que sabemos que está ahí. Quiero cada momento perdido, cada pensamiento, cada mirada, cada caricia, cada beso y abrazo, cada noche apoyada en su pecho... y actuar conforme mis sentimientos. Me apasiona cada instante en su compañía.  Suspiro ante nuestra distancia y confio en toda su alma y con todo mi ser. Creo que el amor existe. Sí, sí creo que después vaya amar.

Yo sólo me fijo en el segundo conjunto de verbos, ¿y tú?

N {Propio}

jueves, noviembre 03, 2011

Sin esa diosa


No, no puedo vivir sin ella. No puedo seguir sin esa fragancia que te eleva el alma. Sin su voz cantada entre los siglos y sin su sonido admirado hasta en los sitios donde no se entendían las letras.


No, no puedo vivir sin ella. No sin sus notas, por las cuales nos podemos perder y encontrarnos en nuestro propio ser. Melodías en voces majestuosas y en sus movimientos sinuosos y a la vez frenéticos.

No podría concebir una vida sin ella. Es toda expresión, es entera sentimiento. No bailaríamos sin ella. Aprendemos por ella.

No, no podría vivir sin esa diosa llamada música.

N {Propio}