sábado, abril 23, 2011

Lo supe




Supe en el instante en el que miré la luna, que nada, ni siquiera ella en su total belleza, puede comparar la tuya. Supe al contemplar el mar, que nada, ni siquiera en su total calma y serenidad, puede ser más infinito que este sentimiento. Supe cuando acaricié una flor, que nada, ni siquiera en su mayor auge, puede ser más suave que las dunas de tu piel y los pliegues de tu forma. Lo supe al mirarte, al hundirme en esos ojos que me abren las puertas de tu alma, que estaba condenada a amarte. 

N {Propio}

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