Lo supe




Supe en el instante en el que miré la luna, que nada, ni siquiera ella en su total belleza, puede comparar la tuya. Supe al contemplar el mar, que nada, ni siquiera en su total calma y serenidad, puede ser más infinito que este sentimiento. Supe cuando acaricié una flor, que nada, ni siquiera en su mayor auge, puede ser más suave que las dunas de tu piel y los pliegues de tu forma. Lo supe al mirarte, al hundirme en esos ojos que me abren las puertas de tu alma, que estaba condenada a amarte. 

N {Propio}

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Un perro andaluz

Ronroneo de tu piel

Bruma