martes, febrero 22, 2011

Actúa


Abre tus alas y busca la luz que se oculta tras una oscuridad acechante. Escucha el canto que libera tu alma hacia un mundo mejor y recorre las miradas implantando alegría. Intenta mantener el equilibrio y a la vez romper tus propios límites en busca de la superación de tu mente y la mejoría de tu propia meta. Escucha la lluvia, toca el aire, rebasa el fuego y recorre tierras. Impregna tu ser de vigor, contempla la muerte sin temor y vive tu vida con un vehemente fervor. Rebélate ante el temor y gobierna tu cuerpo con valentía. Incendia los corazones con ardiente pasión e infunda confianza extendiendo tus manos con firmeza y ayuda. Actúa con astucia y sabiduría. Alégrate de tus logros y repara tus errores. Ajusta la cinta de la inteligencia alrededor de tus decisiones y anudada con la tenacidad. Vive aprendiendo del pasado, aprovechando el presente y estudiando tu futuro. No olvides los que una vez te ayudaron y crea tu propia cadena de la gente que te da apoyo, observando cada paso que das defendiendo a la gente que te puede necesitar. Ahora mírate y pregúntate si esto es verdad, si todo esto lo puedes lograr y dentro de ti sabes que lo puedes conseguir.

N {Propio}  

lunes, febrero 21, 2011

Muerta


Era una noche fría y solitaria en la que los copos de nieve empezaban a caer con delicadeza sobre los edificios grises de un aspetco moderno y descomunal, pero a la vez pobre. Aullidos lastimeros recorrían las calles como una melodía fúnebre.Tumbada en el asfalto y mirando al cielo, con semblante pálido y afligido, estaba ella, la que alguna vez tuvo la mirada alegre y llena de vida, convertida ahora en una mirada oscura tapada por una cortina de lágrimas. La que una vez llenó sus manos de regalos y alimentos. La que recorría cada continente expandiendo sus alas llenas de vida. La que dio cobijo a todo ser vivo y vio como iba creciendo el mundo bajo su manto. Ahora, en una cárcel de cemento y metal, contempla el mundo en el que un día vivió feliz y en paz.

N {Propio}

lunes, febrero 14, 2011

Últimas gotas de placer

Ya conozco cada parte de tu cuerpo porque he recorrido cada uno de sus recovecos en mi más profundos sueños. Ya he visto cada estrella y puedo asegurar que he encontrado la más bella y deslumbrante. Ya he observado como nuestro fuego se consume a la luz de la hermosa luna y como contemplamos un nuevo amanecer con las últimas gotas de placer.

N {Propio}

martes, febrero 08, 2011

Queda prohibido

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin
alegrarte, olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen mas que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.

Pablo Neruda.

lunes, febrero 07, 2011

Lo único que sé con certeza

No sé cuánto aguantaré.
Cuánto aguantaré conteniendo mis instintos, reprimiendo mi cariño y escondiendo mi alma entre unos muros temerosos de ser descubiertos. No sé cuánto más aguantará ese muro ante tus ataques, tus miradas, tus dudas hacia nuestra distancia.
Intento abrir mi corazón, lo intento, pero enseguida presiento que entonces perderé lo poco que tengo de tí. Si te digo lo que siento, si dejara libres mis manos para poder juguetear con tu piel, si mis ojos descansaran en los tuyos sin temor, si mis labios recogieran cada pizca de tu cuerpo y recorrieran cada hito de tu ser, si pudieran los sentimientos rasgar el cielo y llegar hasta tí... la ilusión guiaría mis noches.
Ojalá estas palabras consiguieran acariciarte el corazón. Ojalá pudiera decirme a mí misma que son reales y hacen que mi propia alma sangre.
Pero una parte de mi alma está confusa y todos estos impulsos son como destellos a veces visibles en la noche. Mas aun que esté confusa, sé que el muro existe y en mi corazón palpita la añoranza y el dolor, sentimientos constantes a veces menguados y a veces muy fuertes.
Lo único que sé con certeza es... que no sé cuánto aguantaré.

N {Propio}

La boca

[...]

Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.
Astro que tiene tu boca
enmudecido y cerrado
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.

Beso que va a un porvenir
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos. 

[...]

Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
vida, muerte, amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.

Miguel Hernández.

Llanto

Por fin volvíamos a casa. Se había hecho de noche y mi mujer y mi hija se habían quedado dormidas mientras yo luchaba por mantener los ojos abiertos. La carretera era un peligroso río de sombras donde los focos de mi coche formaban siluetas extrañas entre los árboles o la más onda oscuridad en los precipicios.

A mitad de camino, mientras pasábamos por al lado de un precipicio, el sueño me venció y mis ojos se cerraron por un instante. El coche se desvío tan solo unos metros y el pánico recorrió todo mi cuerpo. Di un volantazo despertando a mi familia. Todo sucedió muy deprisa. Sólo podía escuchar el llanto de mi hija de 13 meses. Por el rabillo del ojo vi algo fugaz, pero no me percaté pues el morro del coche sobresalía por el acantilado. Entonces mi mujer puso su mano sobre la mía y pude reaccionar. Di marcha atrás y tras comprobar que ninguna estaba herida nos dirigimos de nuevo hacia casa.

Llegamos con un gran alivio en el cuerpo y antes que nada nos fuimos todos a la cama. Pero entonces empecé a escuchar ruidos alrededor de la casa. Al principio pensé que sería un gato ya que lo ruidos no eran muy fuertes, mas luego empezaron a sonar golpes en el piso de abajo y me levanté de un salto. Mi mujer seguía dormida en la cama, yo cogí un bate de beisbol que había detrás de la puerta y bajé las escaleras despacio.

No vi nada y dejé de escuchar los ruidos, así que me dirigí a la puerta del jardín para ver si había alguien. Una vez fuera vi algo moviéndose fugazmente por el rabillo del ojo y entonces me dirigí hacia allí con el bate en la mano. Pero no había nada y todo estaba tranquilo, entonces pensé que el cansancio y el sueño me estaban pasando una mala jugada y me fui de nuevo a la habitación.

Me quedé petrificado en la puerta. El bate resbaló de mis manos golpeando ruidosamente el suelo. No podía apartar la mirada. Veía la figura de una mujer al lado de la cuna de mi hija dormida. Ésta se giró para mirarme, la piel se me puso de gallina y la sangre huyó de mi cara, y de repente la tenía a unos metros delante de mí, mirándome. El corazón me iba a explotar y mi frente se llenaba cada vez más con perlas de sudor, entonces mi mujer se revolvió en la cama sin llegar a despertarse y aquella desconocida desapareció.

Yo sentía pánico y al instante escuché un ruido en el piso de abajo y la risa de la mujer. Todos los pelos del cuerpo se me herizaron y la vi plantada al pie de la escalera como si me estuviera esperando. Bajé poco a poco los escalones como si fuese una marioneta. Entonces todas las ventanas y puertas de la casa se cerraron de un golpe y todas las luces se apagaron dejando la casa con la tenue luz de la luna.

La mujer me miró y abrió levemente la boca.

-¿Me das un vaso de agua, por favor? -me dijo.

Mi cuerpo se puso rígido ante la sorpresa. No sabía que estaba haciendo, pero me dirigí hacia la cocina a por un vaso para la mujer. El miedo recorría cada fibra de mi ser, mas no podía reaccionar de otra manera.

Entonces cogió el vaso y se lo echó por encima. Mis ojos se abrieron por la sorpresa, pero al mirarla vi que no había ni una gota de agua en ningún sitio y que ella estaba completamente seca. Lanzó el vaso hacia atrás y no sonó nada como esperaba, me miró, me sonrió y volvió a desaparecer. Entonces la sensación de pánico aumentó y escuché el llanto de mi hija en el piso de arriba.

Subí corriendo las escaleras. Vi a mi mujer bañada en sangre, la cuna vacía. Caí de rodillas con los ojos llenos de lágrimas… La mujer y mi hija habían desaparecido, pero yo seguía oyendo el llanto de mi niña. 


N {Propio}