jueves, agosto 12, 2010

Luz y Oscuridad


Una vez, una pequeña dama de blanco empezó a vivir en un pueblecito pequeño.
Empezó pronto a ser querida por los vecinos, pues al igual que sus vestimentas, ella tenia un alma pura e inocente. La dama de blanco intentaba llenar de luz cada rincón. Ella creía que lo hacía, pues sus habitantes no sufrían problemas y hacían sus tareas tranquilos. Entonces un día llegó una dama de negro. El pequeño lugar oscureció, la flora empezó a menguar y las enfermedades se expandían matando a animales y a bienandantes. Hubo sequías, inundaciones, huracanes… Todos los habitantes estaban asustados y le pedían a la pequeña dama de blanco que llenara de luz sus hogares. Ella con gracia y gusto aceptaba, pues la oscuridad no le gustaba. La dama de blanco recorrió cada rincón del lugar hasta llenarlo con su pureza.
La dama de negro, enfadada, sumergió cada espacio de luz en oscuridad. La luz y pureza de la dama blanca perdían siempre la batalla, pues la dama de negro siempre llegaba para oscurecer cada corazón de la gente. La dama de blanco comenzó a llorar. No  quería ver más aquello y ya no le quedaban fuerzas para expandir su inocencia y felicidad. Entonces, todo quedó en tranquilidad… no había luz, pero tampoco oscuridad, pues la dama de negro tampoco quiso actuar. Los vecinos pedían a las dos damas que actuaran. Ya fuera la dama de blanco o la dama de negro, pero no querían aquella burbuja paralizada e inmersa en monotonía. La dama de blanco, extrañada, fue a ver a la dama de negro y le preguntó -Dama de negro ¿por qué no sigues expandiendo tu oscuridad? ¿Por qué has dejado de hacerlo si tienes el camino libre ante mi rendimiento?- La dama de negro le miró unos instantes y le señaló la calle. -Mira ahí fuera. ¿Qué ves?- La dama de blanco sorprendida miró -Los habitantes del lugar haciendo sus quehaceres- le respondió sorprendida... -Te equivocas mi dama de blanco, eso se llama monotonía… los habitantes de este lugar están inexpresivos, sin sentimientos… Mi dama de blanco, si tú no estás, yo no puedo estar. Si yo no estoy, tú tampoco. Si no hay luz la oscuridad nunca estará, al igual que si no hay oscuridad, la luz nunca la verán- La dama de blanco entendió y con una pequeña sonrisa se marchó.

N {Propio}

martes, agosto 10, 2010

Camino

Cuando mires al infinito y te preguntes ¿Por qué? mira hacia otro lado y simplemente sigue caminando.
Cuando lleves un rato andando, verás más caminos y te preguntarás ¿Cuál? Tú, sencillamente, sigue el dictado de tu corazón y aunque te equivoques el camino te llevará, al fín, donde tú hayas querido y allí podrás mirar al infinito y preguntarte ¿Por qué? hallando alguna respuesta que apacigüe tu alma y sin darte cuenta te habrás completado y comprendido a tí mismo y verás un camino lleno de aciertos.


N {Propio}