miércoles, diciembre 01, 2010

Escrito en las estrellas

Haz que la gente sonría por todos los buenos momentos. Escucha la armonía del destino al cubrirte con su manto y dale la mano. Que tu corazón guíe tus pies por el camino y que tu mente mueva tus manos para apartar las piedras. Mira el amanecer al final del camino, permanece sereno y cuando lo hayas cruzado sé tú el que sonría y que la vida llore. Dibuja en las lágrimas de los demás todos los actos que hayas hecho cuando te hayas ido y al final habrás escrito en las estrellas una vida que todos recordarán. 

N {Propio}

viernes, noviembre 12, 2010

Tan solo soy una amiga

No puedo mover los astros ni darte la luna pero sí mis manos para poderte ayudar.
No blando espada ni escudo pero siempre te cubro las espaldas.
No escribo gestas ni pinto cuadros pero puedo sembrar sonrisas.
No tengo palacios ni riquezas que regalar pero sí para ofrecerte un hogar.
No escucho mentiras ni lucho con leones pero siempre tus lágrimas podré secar.
No adoro dioses ni tengo mitos que contar pero mi tiempo te puedo regalar.
No tengo reinos ni escribo libros pero te ayudaré a seguir tu camino.
No soy un ángel ni una heroína, tan solo soy una amiga.

N {Propio}

jueves, agosto 12, 2010

Luz y Oscuridad


Una vez, una pequeña dama de blanco empezó a vivir en un pueblecito pequeño.
Empezó pronto a ser querida por los vecinos, pues al igual que sus vestimentas, ella tenia un alma pura e inocente. La dama de blanco intentaba llenar de luz cada rincón. Ella creía que lo hacía, pues sus habitantes no sufrían problemas y hacían sus tareas tranquilos. Entonces un día llegó una dama de negro. El pequeño lugar oscureció, la flora empezó a menguar y las enfermedades se expandían matando a animales y a bienandantes. Hubo sequías, inundaciones, huracanes… Todos los habitantes estaban asustados y le pedían a la pequeña dama de blanco que llenara de luz sus hogares. Ella con gracia y gusto aceptaba, pues la oscuridad no le gustaba. La dama de blanco recorrió cada rincón del lugar hasta llenarlo con su pureza.
La dama de negro, enfadada, sumergió cada espacio de luz en oscuridad. La luz y pureza de la dama blanca perdían siempre la batalla, pues la dama de negro siempre llegaba para oscurecer cada corazón de la gente. La dama de blanco comenzó a llorar. No  quería ver más aquello y ya no le quedaban fuerzas para expandir su inocencia y felicidad. Entonces, todo quedó en tranquilidad… no había luz, pero tampoco oscuridad, pues la dama de negro tampoco quiso actuar. Los vecinos pedían a las dos damas que actuaran. Ya fuera la dama de blanco o la dama de negro, pero no querían aquella burbuja paralizada e inmersa en monotonía. La dama de blanco, extrañada, fue a ver a la dama de negro y le preguntó -Dama de negro ¿por qué no sigues expandiendo tu oscuridad? ¿Por qué has dejado de hacerlo si tienes el camino libre ante mi rendimiento?- La dama de negro le miró unos instantes y le señaló la calle. -Mira ahí fuera. ¿Qué ves?- La dama de blanco sorprendida miró -Los habitantes del lugar haciendo sus quehaceres- le respondió sorprendida... -Te equivocas mi dama de blanco, eso se llama monotonía… los habitantes de este lugar están inexpresivos, sin sentimientos… Mi dama de blanco, si tú no estás, yo no puedo estar. Si yo no estoy, tú tampoco. Si no hay luz la oscuridad nunca estará, al igual que si no hay oscuridad, la luz nunca la verán- La dama de blanco entendió y con una pequeña sonrisa se marchó.

N {Propio}

martes, agosto 10, 2010

Camino

Cuando mires al infinito y te preguntes ¿Por qué? mira hacia otro lado y simplemente sigue caminando.
Cuando lleves un rato andando, verás más caminos y te preguntarás ¿Cuál? Tú, sencillamente, sigue el dictado de tu corazón y aunque te equivoques el camino te llevará, al fín, donde tú hayas querido y allí podrás mirar al infinito y preguntarte ¿Por qué? hallando alguna respuesta que apacigüe tu alma y sin darte cuenta te habrás completado y comprendido a tí mismo y verás un camino lleno de aciertos.


N {Propio}

sábado, marzo 27, 2010

Entre cigarrillos...


Miro por la ventana las gotas de lluvia caer como las lágrimas que no soy capaz de derramar. Miro mi cigarrillo consumirse como se consume poco a poco mi esperanza. Me siento cara el ordenador y miro el Word en blanco. Mis manos no son capaces de reaccionar y mi alma se niega a explicar lo que en ella persiste. Me levanto con la esperanza de inspirarme o de, quizás, olvidarte. Me miro al espejo y veo mis ojeras, huellas de tu paso por mis sueños. Mi cordura se resiste a abandonar y mi mente niega lo evidente. No puedo más…

Tras horas pensativa me lanzo a escribir mi vida, y explico todo lo que por ti daría. Me hundo en la soledad con el Word en blanco mientras las letras van flotando poco a poco formando mi terrible verdad.

El dolor me inunda al leer mi triste vida, pero mis manos continúan desahogando lo que jamás pude contar.
Mis ojos se humedecen y mis manos tiemblan. Saco otro cigarrillo y miro el humo volar libre como tantas veces mi ser desea estar. Y otra vez… no puedo más…

Al fin guardo el archivo y contemplo mis lágrimas caer. Es un alivio.
Miro las letras mientras mi mente vaga por otro planeta. Tras de mi la cama me aguarda deseosa porque a ella me una. Mientras me enciendo otro cigarrillo me pregunto a mi misma si alguna vez este texto será leído. Pero al mirarme de nuevo en el espejo comprendo… que mi historia siempre se quedará conmigo, y mientras me fumo poco a poco el último cigarrillo borro el archivo que contiene mis deseos, mis sentimientos, mis delirios… mi vida. Y me duele que por ti jamás seré comprendida.

N {Propio}

viernes, marzo 26, 2010

Mi guitarra


Las cuerdas vibran de puro placer.
Mis dedos se confunden con movimientos incesantes.
El grito de impaciencia quiere desaparecer
cuando, de una vez, mi cuerpo abordes.


El sonido de mi guitarra te alcanza,
tan simple y claramente, repleto de alabanzas.
Mis dedos, fogosos, continúan la marcha incapaces,
por tu mano afable, de seguir con la cordura alzada.


En el atril, las notas que mi corazón te manda;
y en mis manos, por tu mirada, la excitación apasionada.
Al escuchar la canción, dulcemente la guitarra queda apartada,
para poder disfrutar del sonido de nuestros cuerpos en la cama.
 
 
Llega la madrugada y mi alma acariciada por tu boca incontrolada
se une a la tuya para en tu luz derramada poder perderse.
Me acaricias la cara para decirme que de mi dependes,
y yo te demuestro, desenfrenada, que de ti estoy enamorada.


Como una estela ardiente, tu lengua recorre cada
curva escondida para en ellas perderse.
Mi ser tiembla de mi vehemente deleite y
mis labios buscan tus secretos mientras mis dedos
se cobijan en tu refugio de suavidad constante.


Nuestras figuras se mezclan formando un increíble arte
en el que demostramos al mundo nuestro loco deseo afable.
Cojo mi guitarra y notas como las cuerdas vibran de placer
mientras mis ojos te dicen que jamás me arrepentiré de amarte.

N {Propio}

miércoles, marzo 24, 2010

En mi sillón de cuero negro.


Mi dulce dama…
No tienes ni idea del tiempo que llevo esperando.
Tu dulce olor embriaga hasta la locura mis sentidos.
Tu hechizo como dardos en mi mente siento.
Consigues ahogar todos mis banales pensamientos.
Desde la oscuridad, tu pálida y fina piel contemplo.
Tengo sed de tu ser, hambre de ti; eso no es sentir.
Tu mirada felina despierta mis instintos que
en el anhelo de poseerte me hacen sucumbir.
Los rayos tenues que penetran por la ventana despojan
de la oscuridad tu belleza innata, y mientras
yo sigo desde el sillón negro de cuero observando.


En un solo segundo, demasiado rápidos los pensamientos.
Dulce dama, muero por oler el aroma de tus cabellos,
susurrarte al odio que esto no es un sueño.
Entre pensamientos decadentes apareces,
como un obelisco alzado donde lo que
queda a su abrigo oscurece.
Mi mundo es diferente al tuyo donde no somos iguales,
donde no sé lo que soy y, ni siquiera, si somos de la misma raza.
Siento un hambre feroz cuando a mi te acercas.
Y dime, mi dulce dama, si me estas condenando
o de los más puros milagros colmando.


Dulce dama la locura me embarga el alma,
que me hace sudar durante horas por las noches en mi almohada.
Me somete a la introspección el abrigo de la oscuridad.
Tu cuerpo parece iluminarse en sueños, mientras
recorres un bosque de vegetación y tinieblas al borde de la muerte,
proyectando el delirio con tu mirada.
Estatuas angelicales parecen llorar tus últimos suspiros en silencio,
mientras continúas en el suelo seco con la mirada en la nada postrada.
Te encuentro en el abismo, apenas te queda un pie en el mundo
de aquellos que respiran y noto el frío en tus manos macilentas.
Acerco mis labios a los tuyos y queda aliento de vida en tus entrañas.

Absorbo tu última gota de existencia y la belleza de tu rostro moribundo,
tan puro en vida y en la muerte virgen mitificada.
Siempre pendiente de mi presencia y aquí estoy, sumido en la catarsis
de la locura por amarte muerta o perderte en vida.
Te adoro mortecina con tu cuerpo casi inmóvil, frágil, lleno de agonía.
Sensación contradictoria de morir por verte sufrir y excitarme por la muerte.
Abrazarte al borde del abismo donde me miras esperando
la muerte que está pendiente de tu vida donde se esfuma como
las cenizas por una simple brisa.
Solo recuerdo fundirme contigo en un acto carnal
sin saber lo que sucederá...


Ahora la muerte me vence, la vida de rojo se tiñe.
De sangre me manchas el alma mientras grito tu nombre
en un mar de esperanzas.
Tu cuerpo lánguido tendido en el bosque lleno de tinieblas.
Mi mente lo quiere negar, pero ante mis ojos como un ángel de alabastro
te marchas con la mirada en un vacío eterno.
Mil quimeras me turban destruyendo la poca cordura que en mi resiste.
Mi alma lo impugna, mis ojos lo lloran, mis manos te abrazan enloquecidos
y mi corazón sangra por ti, mi dulce serafín.
De mi locura despierto envuelto en mi oscuridad, aún con tu mirada clavada
en mi mente que aún te invoca.
Quizá mi dolor sea más fuerte ahora, pues sigo en mi sillón de cuero negro
esperando a mi dulce dama.


Max y N.

martes, marzo 23, 2010

Lágrimas de Hielo



Busco en el recuerdo de una imagen
las miradas que algún día fueron perdidas.
Miro entre las cartas las lágrimas de perdón
que jamás fueron escritas.
El aire me devuelve el grito silencioso
que todos los días te mando a escondidas.

Mi alma se cierne en un diluido pesar.
La oscuridad abate todo aquel sentimiento,
que alguna vez pude tener, de felicidad.
Mis temores se agrandan con el sonido del tic-tac,
y por las ventanas se escapan los sueños que en mí
ya no verás.

A mi alrededor busco entre la gente…
Busco cualquier mota de reconocimiento,
para poder rescatarme a mi misma algún día;
Y encuentro un gesto de desprecio que agranda
mi pura y absoluta agonía.

Se hizo demasiado tarde…
Demasiado tarde para encontrar en el pozo de mis ojos
cualquier sentimiento de alegría.
Demasiado tarde para descubrir que aquel amor
nuestro, aun que no lo creas, la pena valía.
Demasiado tarde para buscar cualquier motivo
que por la vida daría.
N {Propio}

lunes, marzo 22, 2010

Mi ser se transforma en barro


Cada vez que pronuncio tu nombre siento que la vida se me va por la boca. Mi cuerpo se queda pequeño para aguantar el tormento y el caos de mi ser. Los sueños se transforman en pesadillas para traerme el recuerdo de tu mirada. Mis mentiras de que todo va bien me persiguen en cada pupila y ceño fruncido ante las marcas que tengo en la piel. Las gotas de rocío de aquellas rosas que una vez me enviaste resbalan por mi cara marcando heridas que jamás serán curadas. Cada vez que recibo un golpe me levanto, cada vez que pronuncias mi nombre yo me callo y cuando tu me levantas la mano mi ser se transforma en barro… para que te des cuenta que jamás podré vencerte por lo mucho que te amo.
N {Propio}