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Un perro andaluz

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En 1928 Salvador Dalí le envió al director de cine, y antiguo compañero en la Residencia de Estudiantes de Madrid, Luis Buñuel el escrito de unscénario totalmente diferente al cine contemporáneo, produciendo su embarcación en un guion conjunto. Buñuel cuenta en una entrevista:
 Dalí me dijo: «Yo anoche soñé con hormigas que pululaban en mi mano. » Y yo: «Hombre, pues yo he soñado que le cortaba el ojo a alguien.» […] Trabajamos acogiendo las primeras imágenes que nos venían al pensamiento y en cambio rechazando sistemáticamente todo lo que viniera de la cultura o la educación [1].

       Estas declaraciones junto a otras donde nombra su gran admiración por Benjamin Péret —un poeta surrealista—, nos hace ver que Buñuel ya estaba familiarizado con el surrealismo en el momento de realizar su primer film. Tras el triunfo de su estreno, la película fue acogida por el grupo surrealista de André Breton y ambos se introdujeron plenamente en el grupo surrealista y les delegaron la apropi…

Por la boca muere el pez

Por la boca muere el pez, me dijeron. Pero no quiero callar, contestó mi mente ¿Acaso no puedo volar? acuñó de mi esquina la bruja que crepita. Algunos desearon que no alzase mi alma feminista, pero hasta que no desgaste el grito de mi tripa, no podré matar al pez que lo evita.
N {Propio}

Bruma

¿Por qué esperar?  Por qué esperar a que pase el dolor cuando de mi alma solo sale el fervor de una vida que aclama cambio. Por qué sentir la esfera del culmen que amenaza con cubrir de insomnio la vida por la que corro.
Vida cobarde, que cubre de mugre  el áspero verdor del interior de mi carne.
Donde el monstruo se posa, impasible,  por el sueño de una amarga virgen. Donde la bruma pasa inducida, por tus ojos concebidos de ira.  ¿Por qué esperar, mi amor,  a que pase el clímax de este turbio corazón?

N {Propio}

Ronroneo de tu piel

Y sentarme aquí Y esperar, que tu canto nocturno llegue, al fin, a algún lugar. Intrínseco temor que se apodera del ronroneo de tu piel, haciendo ascuas por donde pisan tus pies.
Espérame, siéntate aquí… Que mi mano pase por la rama donde tu pálida presencia vence. Sin temor se apodera del convaleciente, a escuchas de una voz plena que se apodere del deseo ardiente.
N {Propio}
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"Decidí que era bella por la simple razón de que tenía ganas de serlo"
Isabel Allende.

"Santa sangre"

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Con creces mis manos manchadas de sangre y mi realidad turbada se vuelve mugre. Atmósfera turbia plegada en la noche de mi sueño constante. Mi oscuridad reprimida invade la castración de una moralidad perdida. Patológica obsesión por quebrar el ardor de una puta agotada de dolor. Donde la virgen ponzoñosa se mece tullida, vestida de sadismo aterciopelado, buscando la razón para acabar con un corazón al filo del acero abrasador.
N {Propio} Santa sangre (1989)

Ge

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Una simple nota suspendida, que se posa en las caderas mientras mi vientre vibra. Un sencillo rubor inocente, donde mi aliento se quiebra al culmen y el vaho se derrama urgente.

Una mirada llena de ausencias incontroladas. La mano inquieta que se mece en derrota de la galaxia incauta, cobrando sentido la maravilla y arrastrando una gloria desmedida.

Una vez más, o varias juntas hasta que se seque el mar. Mis dedos se arrugan en las aguas turbulentas donde la sociedad quiere callar. Donde mis deseos juegan con mi alma voraz.




Texto: N {Propio} / "Andromeda" Pintura obra de Zeynep Beler

Orquídeas blancas

Andando a paso ligero, recorriendo una calle tras otra, va buscando algo. Se encuentra con pequeños retazos, la encuentra en miradas fugaces, la saborea en el clamor de aquel pequeño mercado. Siente que la escucha en esas suaves voces que pasan por su lado suspendidas en el aire, cientos de voces diferentes y todas con algún pequeño rastro de la suya. Acelera el paso impaciente, pero se da cuenta de que los mortificantes matices se aglomeran cortándole la respiración. El corazón alcanza el ritmo de sus pies, y sabe que necesita parar antes de que las grietas se abran más. Llega a ver un banco entre las columnas de un jardín y decide recostarse mientras los rayos la alcanzan. Se pregunta por qué es tan claro el recuerdo, cómo cada fibra de aquel mundo le trae al sueño su figura, a la mente su poderosa y fragante risa, su dichosa y encantadora mirada. El aire le revuelve el pelo en la cara, mientras sigue con los ojos lejanos posados en un instante. No consigue comprender cómo puede an…

Fuego blanco

Las llamas danzan con el clamor de mis pisadas. Mis pulmones inhalan el humo que se va elevando en tirabuzones. Sigo andando entre el calor avasallante, mientras las bailarinas de colores cálidos me van envolviendo. La seda de mi vestido se vuelve ceniza y las chispas juguetonas van alcanzando mi piel. Mi cuerpo queda desnudo absorbiendo las lenguas de fuego, mas me detengo ante un muro egregio. Estoy rodeada por las danzas en llamas y ya no veo el camino. Rozo con los dedos el grandioso muro y los colores intensos se van apartando mientras un blanco puro va llenando las llamas. El color infecta todo a su paso, el calor sigue inundando mi cuerpo.
Entonces cada bailarina se detiene, cada chispa, cada hilo de humo, flotando alrededor de mi cuerpo y mis cabellos quedan suspendidos entre mi cara ardiente. Este mundo blanco queda inmóvil ante una gravedad efímera. Sujeto mi pecho para notar los latidos pausados de mi corazón, la única música que queda en este lugar. Ya no sé si el suelo e…

Debería

Debería sentarme aquí, parar, seguir soñando. Alcanzar mis cuentos y escribir mis versos. Debería sentir, tocar y acariciar el momento. Hacerme sentir, que sigo siendo. Calcular la distancia en metros. Procurar corregir lo que yo más temo. Debería alzar, conquistar, besar el instante. Debería, el éxito, seguir cogiendo y alcanzar, en mi vuelo, mi mayor sueño.
N {Propio}

Abarcar la línea

Acechando tu y yo, aprovechando juntos los dos, sumergidos en el mar de la razón, apoyando oportunidades del desazón, quemando a puro pulmón, contradiciendo toda maldición. Apuesto el equilibrio de este momento, aparcando las sospechas de cualquier tiempo. Me dejo llevar por el presente, abarcando un mundo fulgurante. Dilo otra vez, grita a la par de aquella vez. Conquista el viento, controla el fuego, de aquí, allí, quemazón en nuestro sabor, pasión en nuestro ardor. Singular línea de amor hasta nuestro albor.
N {Propio}